En este apartado encontrará artículos y reflexiones sobre educación, corrección, gramática, temas lingüísticos diversos y bilingüismo (sobre todo español-portugués). La mayoría de los textos fueron previamente publicados en los desaparecidos blogs Cultura y Lingüística Luso-Venezolana y Contacto Lingüístico entre 2005 y 2013.


Índice



| Panamá, puente del mundo y de la lengua. Mi experiencia en el VI CILE 2013 | Marco Común Europeo de Referencia: la estandarización de la política lingüística de Europa | Errores comunes de un corrector principiante | Definición de «espanglish» según La Real Academia Española | Sólidas destrezas lectoras en la corrección y la traducción | El hito de la corrección hispana en el 2011: su primer congreso internacional | Palabras de todas partes con acento italianizado: mi visita a Buenos Aires, Argentina | Varias lecturas, varias finalidades | Conocimiento gramatical: ¿ser experto o usuario? | Lingüística: ciencia interdisciplinaria. Panorama desde Hermosillo, México | Mi viaje a Hermosillo, México: un carnaval de lenguas y dialectos | Remar sin remos. ¿Cómo aprobar morfosintaxis con una precaria formación previa? | Bicentenario de América. La lengua del colonizador como factor de unión | Español: ¿lengua machista? | Portuñol según el Atlas de la lengua española en el mundo | Las ventajas cognitivas de estudiar morfosintaxis | Las dificultades en la enseñanza de la morfosintaxis del español | Cristóbal Colón hablaba catalán y era judío. Evidencias lingüísticas | ¿Un adulto puede perder su lengua materna? | Lenguas y amor: una lección de humildad | Los temas actuales del debate lingüístico en la prensa | Corrección de estilo en las leyes: un ejemplo venezolano | La modestia: un valor en el corrector | ¿Un corrector profesional puede corregir textos de estudiantes? | La corrección: obra de misericordia espiritual | Corrección de textos traducidos | Tareas básicas de un corrector | Nosotros no hablamos la lengua de Camoens | ¿Se está desportugalizando la comunidad lusovenezolana? Evidencias lingüísticas | Razones para aprender español y portugués | Registro de «portuñol» en el corpus lingüístico de la Real Academia Española | Los acuerdos ortográficos en las lenguas española y portuguesa | «No a los extranjerismos»: memoricidio lingüístico | La samba de enredo en «portuñol» acompañó a Bolívar en el carnaval de Río | Sonhos traídos [sueños traicionados] (2002): una telenovela portuguesa rodada en Venezuela. Aspectos lingüísticos | Portuñol: nuevas definiciones | Español y portugués entre las lenguas más importantes de internet | Gallegoportugués según el diccionario de la Real Academia Española | Definiciones de la Real Academia Española del término «cocoliche» | Bilingüismo y literatura | La mezcla lingüística como indicio de mestizaje cultural

Panamá, puente del mundo y de la lengua. Mi experiencia en el VI CILE 2013



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Ricardo Tavares L.

Panamá tiene un encanto: su gente. Tan es así que en el diccionario debería aparecer una fotografía de una bella morena sonriente para ilustrar la palabra «cordial». Este noble pueblo asumió la lengua española como elemento de identidad y cohesión en una geografía que propició el paso de muchas gentes de todos los rincones del planeta, primero con Vasco Núñez de Balboa en 1513, y luego con Estados Unidos en el siglo XX, la nación que construyó el canal que ha convertido a Panamá en el puente del mundo.

Con este marco asistí al VI Congreso Internacional de la Lengua Española, que se celebró en el Centro de Convenciones Atlapa. Académicos, escritores, editores, correctores y lingüistas hispanos, más 1.200 maestros panameños, discutimos durante cuatro días las dimensiones comunicativas que ofrece la lengua española en el mundo de hoy a través de un instrumento cultural clave: el libro.

Poder ver de cerca a escritores y académicos de la talla de Mario Vargas Llosa, Sergio Ramírez (quizá el más aplaudido por su contundente discurso), Juan David Morgan, el príncipe de Asturias don Felipe de Borbón, Víctor García de la Concha, José Manuel Blecua, Ignacio Bosque, Humberto López Morales, Belisario Betancur, Antonio Skármeta y tantos más simplemente no tiene comparación. Su amor hacia un idioma que une a 500 millones de personas les hace mostrar una pasión que los convierte en notables y excelentes. Me quito el sombrero ante todos ellos.

Definitivamente, la transición del libro de papel al libro electrónico se ha convertido en el debate del momento. Se sopesaron las ventajas y desventajas del libro electrónico, y si bien prevalece cierta incertidumbre y miedo al cambio, es evidente que ese cambio está en curso y ya está provocando nuevos hábitos de lectura y procesamiento de información que ya están siendo considerados incluso por neurocientíficos.

El libro electrónico obliga, como ya ocurrió en la industria de la música y del cine, a cambiar el modelo de negocio, y todos los actores involucrados en la cadena editorial tendrán que adaptarse a esta nueva realidad. Cada vez el libro en papel es más costoso en su producción y almacenamiento, además de que su distribución es limitada. Como alguien comentó en el congreso: «Los autores viajan más que sus libros». En tal sentido, el libro electrónico permitirá que un autor venezolano pueda ser leído en Paraguay, por ejemplo, y que la «bibliodiversidad» pueda ser cada vez patente.

Además de ello, gracias a las tecnologías de información y comunicación, la literatura también se está transformando, por lo que los profesores tendrán que reformular su enseñanza e incluir nuevos géneros emergentes, como por ejemplo la «twitteratura», neologismo acuñado por el académico venezolano Luis Barrera Linares.

La educación ha sido también tema de discusión en este congreso. El Ministerio de Educación de Panamá (Meduca) fue la institución del Gobierno panameño que se encargó de la organización, y movilizó desde todos los rincones del istmo a cientos de maestros de Español. La ministra Lucy Molinar hizo hincapié en que nuestros estudiantes no quieren ser receptores, sino productores; en tal sentido, si queremos que sean buenos lectores, es nuestro deber incentivar en ellos el deseo de contar sus historias. Creo que para los maestros panameños este congreso debió ser muy revelador.

A la par de todo esto, se suscitó una lucha si se quiere callada, pero firme. Los correctores de texto de varios países de habla hispana quedamos muy incomodados al no ser considerado nuestro papel en la cadena del libro. Las asociaciones de España, Perú, Ecuador y Uruguay redactaron un comunicado en el que se llama la atención sobre tan seria omisión. Si bien los organizadores no expresaron formalmente ninguna respuesta, al menos quedó registrada la importancia de este profesional gracias a la ponencia que presentó nuestra gran amiga y extraordinaria correctora Alicia Zorrilla. Ella estimuló en los demás panelistas un debate muy interesante sobre la conveniencia de contar con correctores calificados en el mundo editorial. Quedó patente que el corrector no está en extinción, ni siquiera en el libro electrónico, contexto en el que el valor del trabajo está sobre el tapete.

Regreso a mi país con muchas historias y palabras para contar a mis estudiantes y a mi gente. Regreso a mi país con un espíritu de lucha renovado. Regreso a mi país para seguir cultivando el buen uso de una lengua global: el español.

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Marco Común Europeo de Referencia: la estandarización de la política lingüística de Europa








Ricardo Tavares L.

La Unión Europea (UE) está conformada por una comunidad de 500 millones de personas donde se hablan 23 lenguas oficiales y más de 60 lenguas regionales y minoritarias; muy diferente de América Latina, donde es hablado el español por casi la misma cantidad de gente. Uno de los objetivos de la UE es facilitar la movilización de sus ciudadanos, bien sea por migración, por trabajo, por estudios, por turismo; y para que esa movilidad sea efectiva, ha sido necesario proponer una política lingüística que permitiese ese aprovechamiento de las oportunidades educativas, profesionales y económicas que proporciona una Europa unida. En ese sentido, y con miras a mantener la diversidad lingüística y promover el conocimiento de lenguas, la UE se propuso como meta que los ciudadanos europeos hablen por lo menos dos lenguas además de su lengua materna. Es evidente que el inglés, francés, alemán, italiano y español sean las lenguas más demandadas por los europeos justamente por ser las más habladas en la comunidad y por el peso cultural y económico en el mundo entero.

Pero para lograr esa meta fue necesario definir y estandarizar criterios de enseñanza, evaluación y acreditación de los idiomas. En otras palabras, un sistema que permitiese conocer con exactitud el nivel real de lengua de una persona y que sea aceptado en cualquier país de la UE. Este proyecto fue propuesto en 1991 en Suiza y después fue desarrollado por el Consejo de Europa, que recomendó formalmente en 2001 la adopción del Marco Común Europeo de Referencia (MCER).

El MCER describe lo que deben aprender a hacer los estudiantes para poder comunicarse y define niveles de dominio de la lengua que permiten comprobar el progreso de los alumnos en cada fase de aprendizaje y a lo largo de su vida. El MCER se divide en seis niveles: A1, A2 (básico), B1, B2 (intermedio), C1, C2 (avanzado). Estos niveles miden las competencias lingüísticas y comunicativas de los estudiantes en las cuatro destrezas: producción oral, comprensión auditiva, lectura y escritura. Esto significa que un estudiante, por ejemplo, puede tener un nivel de lectura C1, pero su comprensión auditiva está en el nivel B2.

En la actualidad los principales cursos generales de lenguas extranjeras están desarrollados según el MCER. British Council, Alliance Française, Goethe Institut, Instituto Cervantes, Camões I.P., por mencionar los institutos de enseñanza de lenguas europeas más conocidos, adoptaron el MCER en la estructura de sus clases, materiales, evaluaciones y certificaciones.

En mi opinión, el MCER representa un gran esfuerzo de política lingüística exitoso y que debería ser replicado en las otras lenguas no europeas, como por ejemplo el chino mandarín, el árabe y, ¿por qué no?, las lenguas indígenas. Ofrece unos criterios sólidos que permiten saber la cantidad y calidad de información que una persona puede producir y recibir en una lengua extranjera, y de hecho ya es referencia para la contratación de trabajadores y profesionales en las empresas e instituciones públicas y privadas del mundo.



Referencias

Comisión Europea (2013). Las lenguas de Europa. Sitio web en línea:http://ec.europa.eu/languages/languages-of-europe/index_es.htm. Fecha de consulta: 22 de febrero de 2013.

Concejo de Europa (2002). Marco común europeo de referencia para las lenguas: aprendizaje, enseñanza, evaluación. Madrid: Instituto Cervantes; Ministerio de Educación, Cultura y Deporte; Anaya.

What is CEFR?

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Errores comunes de un corrector principiante







Ricardo Tavares L.

El pasado mes de noviembre estuve presente en el Segundo Congreso Internacional de Correctores de Textos en Español, en la ciudad de Guadalajara, México, evento que formó parte de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, una de las importantes y fascinantes del mundo no solo por el tamaño, sino también por la organización y diversidad de actividades. Fue una gran ocasión para el reencuentro con buenos amigos, conocer otros más de todas partes, comprar libros y gozar de la hospitalidad mexicana, donde me siento como en casa.

Justo después de presentar mi ponencia, titulada Corrección de textos: disciplina de la lingüística aplicada, dos muchachas me formularon una pregunta en privado muy interesante: ¿cuáles son los errores que los jóvenes correctores cometen? En aquel momento les respondí grosso modo, pero ahora quiero brindar una respuesta más detallada y que sé puede ser de gran utilidad para los nuevos profesionales.

Según mi experiencia, además de lo que ya he investigado, puedo decir que ellos cometen las siguientes faltas:

1) Leer muy rápido para terminar inmediatamente. Algunos creen que un buen corrector es aquel que hace rápido su trabajo, que puede corregir 100 páginas en un día y así lograr que su jefe quede muy contento. Esto es un gran peligro, porque el corrector requiere observar no solo detalles tan pequeños como comas, puntos y acentos, sino también el sentido del texto, la coherencia, etc. Por tanto, leer a esa velocidad es arriesgarse a dejar errores sin corregir. La lectura de un corrector profesional es mucho más pausada en comparación con la de un lector común, con constantes relecturas y fijaciones. Esto está demostrado en una investigación en francés titulada L'œil du correcteur enregistré par eyetracking [El ojo del corrector grabado por eyetracking], que puede ser vista al comienzo de este texto. Esto debe ser entendido por los autores y editores, que a veces presionan sin base.

2) Corregir cuando no es necesario. Hay dos manifestaciones de esta falta. La primera es que los correctores principiantes tienen horror vacui cuando corrigen, o sea, se sienten intranquilos cuando verifican que una página de un libro no tiene ni un solo error, entonces se quedan aliviados si cambian por lo menos una coma y de esta manera "justifican" su trabajo ante el cliente. La segunda es que algunos correctores son tan perfeccionistas que no les gusta el texto y terminan por reescribir casi todo. Hay que recordar, como bien dice Alicia Zorrilla, correctora argentina de gran trayectoria, que el corrector no es coautor y que su papel es perfeccionar el texto. Además de eso, ella añade en su libro Normativa lingüística española y corrección de textos que el corrector debe seguir cuatro principios más: i) no tocar el texto original si su redacción es tan correcta que no lo necesita, ii) no justificar vanamente su trabajo con sustituciones léxicas o sintácticas inadecuadas o innecesarias, iii) siempre consultará al autor y respetará su opinión si se trata de cuestiones discutibles, y iv) el corrector deberá fundamentar cada una de sus enmiendas de carácter lingüístico (2009, pp. 117-118).

3) Ajustarse solo a la ortografía y gramática normativa. Mayormente los correctores son graduados en Letras, Periodismo, Traducción y demás carreras afines, y buena parte de su formación lingüística es de enfoque normativo. Relacionado con la falta antes descrita, a algunos correctores no les gustan ciertas variaciones lingüísticas que no son propiamente errores, sobre todo en los casos dialectales o sociolectales. La corrección debe garantizar, ante todo, la claridad del mensaje y considerar el contexto discursivo donde está enmarcado el texto.

4) Arreglar todos los detalles de una publicación a la vez. Esta falta va relacionada con la primera, la velocidad. La mejor estrategia es revisar por separado las diferentes partes de la publicación: paginación, encabezados, jerarquía de títulos, cortes de palabras, unificación, pies de página y demás. Tratar de corregir todo a la vez puede llevar como consecuencia dejar por fuera algún error que puede oscurecer la calidad de la obra.

Es importante que los cursos de capacitación de correctores adviertan estas faltas, para garantizar una óptima actuación en el trabajo y educar a los demás actores de la industria editorial.

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Definición de «espanglish» según La Real Academia Española


Ricardo Tavares L.

En el mes de junio de 2012 la Real Academia Española (RAE), institución que rige el uso de la lengua española en el mundo hispano, divulgó en su portal las nuevas palabras que serán añadidas en suDiccionario, cuya versión impresa será publicada en 2014. Una de ellas es espanglish, neologismo procedente del inglés spanglish (mezcla de las palabras Spanish y English). He aquí la definición:

espanglish.
(Del ingl. Spanglish, fusión de Spanish 'español' y English 'inglés').
1. m. Modalidad del habla de algunos grupos hispanos de los Estados Unidos, en la que se mezclan, deformándolos, elementos léxicos y gramaticales del español y del inglés.

En mi opinión, creo que la definición propuesta por la RAE está restringida a una sola realidad lingüística. Es verdad que los mexicanos, puertorriqueños, cubanos, entre otros grupos latinoamericanos que viven en los EE.UU., han construido un sociolecto; algunos incluso sugieren exageradamente que es una nueva lengua, pero esta palabra es usada también para nombrar con tono peyorativo la interlengua de los aprendices de lengua inglesa o española. Recuerdo que una vez enBritish Council un compañero dijo: «I've preocupations» y la profesora, sonriendo, lo corrigió: «"Worries"; "preocupations" is spanglish».

Existe también un chiste sobre el espanglish: dos amigos hispanos pasean por Nueva York. Uno habla inglés a la perfección, el otro lo mezcla. Cuando van por la Quinta Avenida cae algo en la cabeza al primero y queda en el suelo. Un policía le pregunta en inglés al acompañante lo que había ocurrido y él respondió así: «We veníamos caminando por esta avenue, cuando de pronto de ese building sedesprendió una window y golpeó a mi amigo en la one houndred y todavía no ha vuelto en yes».

En síntesis, propongo que, además de la primera definición, sea incluida esta otra: «interlengua hablada por aprendices de lengua inglesa y española». También sugeriría a la RAE que incluya el vocablo portuñol, por tener características semejantes al espanglish, ya no en los EE.UU., sino en la zona fronteriza de Brasil, Argentina y Uruguay.

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Sólidas destrezas lectoras en la corrección y la traducción


Ricardo Tavares L.

Tanto a los correctores de estilo como a los traductores se les exigen importantes conocimientos lingüísticos y mucha cultura general; sin embargo, es poco lo que se advierte acerca de la capacidad lectora que cada uno debe dominar. Es bien sabido que un error en la comprensión de una palabra o expresión afectará notablemente el desempeño de ambos profesionales: en el primero, “corregir” donde no hay error; en el segundo, “traducir” una malainterpretación a otra lengua.

La lectura de palabras arcaicas o de uso poco frecuente en el idioma suele ser un problema. Un caso interesante es la palabra “inconcuso”, que según el DRAE significa: “Firme, sin duda ni contradicción”. Si tanto un corrector como un traductor poco atentos creen que la palabra posee un error y que debería ser “inconcluso”, se estará cambiando radicalmente de significado y, por tanto, se distorsionará el mensaje. Para muestra, este fragmento: “En medio de la cruel falta de datos históricos fehacientes de que se dispone para el estudio de los orígenes de la filosofía de Platón y Aristóteles, hay, sin embargo, un hecho inconcuso, a saber: que dicha filosofía está vinculada, en sus orígenes, a la obra de Sócrates (...)” (Xavier Zubiri, Naturaleza, historia, Dios, 1932-1944). Si en esta cita cambiamos “inconcuso” por “inconcluso”, va a resultar que es un hecho “inacabado” la vinculación de la filosofía de Platón y Aristóteles con la de Sócrates. ¡Grave error!

En síntesis, la norma de todo corrector y traductor es ser altamente cuidadoso en su lectura. Ninguno de los dos puede fiarse demasiado de su conocimiento del mundo, lo cual los obliga a investigar en los diccionarios y enciclopedias cada vez que se topen con palabras o frases aparentemente extrañas. Ser conscientes de esto evitará perder prestigio profesional y ganar lectores enfadados.


Este artículo fue publicado originalmente en el blog El Heraldo del Traductor, como parte del trabajo "El nuevo perfil del traductor" http://victorgonzales.blogspot.com/2011/08/el-nuevo-perfil-de-traductor.html

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El hito de la corrección hispana en el 2011: su primer congreso internacional


Ricardo Tavares L.

El año 2011 será recordado por los correctores de textos del mundo hispano por ser la primera vez que decidieron congregarse y declarar al unísono su oficio como una profesión y línea de investigación. Las asociaciones de España (Unico), Argentina (Fundación Litterae/Casa del Corrector), México (Peac) y Perú (Ascot) fueron las impulsoras del Primer Congreso Internacional de Correctores de Textos en Lengua Española, que se celebró en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires el pasado mes de septiembre. Este hito causó un impacto de una magnitud tal que asistieron más de 400 personas de muchos países del continente para ponerse al día sobre el oficio y conocerse. Yo tuve el orgullo de representar a Venezuela con la presentación de mi ponencia «Estrategias y soluciones en la corrección de textos en el campo editorial: dos estudios de caso», una investigación que tuvo una gran acogida en la audiencia, sobre todo porque muestra el proceso de comprensión lectora y la toma de decisiones que dos correctores debieron adoptar cuando revisaron algunos escritos ensayísticos.

En el congreso se abordaron diferentes temas, entre ellos los criterios para presupuestar un servicio, condiciones laborales, lo que debe saber un corrector, sus límites y los problemas característicos que confronta al corregir libros, revistas, periódicos o cualquier otro documento en diferentes soportes. A partir de los debates en mesas redondas y ponencias presentadas, los organizadores se propusieron establecer consensos, en especial una definición del corrector: «[…] un profesional de la edición y del lenguaje cuyo objetivo es que el lector reciba con claridad y sin errores el mensaje del autor independientemente del soporte». Dicha definición se sustenta en el derecho que tiene el lector de «[…] exigir textos legibles y sin errores, por lo que es necesario que todo texto sea sometido a un control de calidad previo a su difusión. Esta labor solo puede llevarla a cabo un profesional de la corrección, dado que se ha demostrado que este trabajo no lo puede desempeñar un programa de corrección» (Comunicado final). Asimismo, surgió la necesidad de establecer alianzas internacionales, por lo que las asociaciones organizadoras, más la de Colombia (Correcta), suscribieron el Acuerdo de Buenos Aires, que estipula: 1) prestarse ayuda mutua en todos los aspectos que beneficien a los correctores; 2) difundir actividades e iniciativas de cada asociación; 3) promover la figura del profesional de la corrección de textos en español; 4) estimular el desarrollo asociativo entre profesionales afines de otros países, y 5) establecer relaciones con otras asociaciones e instituciones que compartan los objetivos de los firmantes de este Acuerdo. La segunda edición se celebrará en Guadalajara, México, en 2012, y se espera que más asociaciones se unan a esta cruzada.

En definitiva, este congreso es la piedra fundacional que impulsará la profesionalización de los correctores en el orbe hispano. Es hora de que todos los autores y editores entiendan que la calidad de sus productos depende del cuidado del idioma y de las estructuras discursivas que sus textos demanden. Es hora de que quienes decidan incursionar en esta profesión asuman que el trabajo no se limita solo a poner comas y acentos, sino en asegurar que las palabras del autor lleguen de la mejor manera posible al lector, lo que los obliga a formarse seriamente. Es hora de que las universidades y los hombres y mujeres de ciencia estimulen la investigación sobre la corrección. Es hora de poner orden en la casa.


Link de interés: http://www.congresocorrectores.org/

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Palabras de todas partes con acento italianizado: mi visita a Buenos Aires, Argentina


Ricardo Tavares L.

El pasado mes de septiembre estuve por primera vez en Buenos Aires, la capital de un gran país suramericano, Argentina. Una ciudad que ciertamente es un rinconcito de Europa en nuestra multicultural América Latina y que está llena de librerías, teatros y cafés. Asistí al Primer Congreso Internacional de Correctores de Textos en Lengua Española, una excelente oportunidad para reflexionar no solo sobre nuestro trabajo, sino también en el idioma que compartimos más de veinte países.

Aunque nosotros hablamos español, oí y leí una enorme cantidad de palabras que por momentos me hacían sentir de verdad como un extranjero: valija (maleta), frutilla (fresa), maracuyá (parchita), tirar (halar), laburar (trabajar), picaña (punta trasera), bife (bistec), lasaña (pasticho), auto (carro)... Tales vocablos son un testimonio de las influencias de Brasil, Italia, España, de la lengua indígena guaraní y también del lunfardo, una jerga hablada en Buenos Aires. El acento rioplatense recuerda la manera de hablar de los italianos que emigraron a la Argentina hace más de cien años, y una de sus características es el voseo, muy presente incluso en la publicidad, y la pronunciación de la "ll" y de la "y" /∫/. Toda esa mezcla define el habla argentina.

Mi acento venezolano, como me pasó el año pasado en México, no fue fácil de identificar por los argentinos e incluso por otros colegas de América. Uno me preguntó si yo era de Colombia, otro si yo era del Perú. Solo un señor en una tienda en Galerías Pacífico acertó, y fue porque yo dije “chévere” durante la conversación. Hasta en el Congreso una asistente me dijo que mi ponencia estuvo “chévere”. Creo que es la palabra más conocida de Venezuela internacionalmente, a pesar de que sea también muy utilizada en Colombia.

Quedé impresionado con la cantidad de turistas brasileños en Buenos Aires. Son tantos que muchos moradores tienen facilidad para hablar portugués, o por lo menos portuñol. Es más, si los porteños encuentran que una persona es turista, ¡le hablan en portugués! De hecho, muchos brasileños ni se esforzaban mucho por hablar español, incluso yo en la Casa Rosada (el palacio presidencial argentino) tuve que hablar en portugués con una muchacha que me preguntó dónde obtuve una postal que allá repartían a los visitantes y cómo reservar para hacer la visita guiada. Esto demuestra la gigante hermandad de dos grandes países que solo son enemigos en el fútbol.

La riqueza del idioma no tiene fronteras, y cada país revela su historia y realidad cultural cuando habla. Nada queda oculto.

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Varias lecturas, varias finalidades


Ricardo Tavares L.

Leer es resucitar ideas sepultadas en el papel
Simón Rodríguez

Que otros se jacten de los libros que les ha sido dado escribir,
yo me jacto de aquéllos que me fue dado leer...
Jorge Luis Borges

La lectura es considerada una de las destrezas receptivas, que no pasivas, que emplea el hombre al momento de comunicarse. Aunque sea receptiva, el acto de leer implica una labor mental importante, puesto que consiste en decodificar una serie de códigos que comparte con el emisor, con la finalidad de obtener y comprender un mensaje.

Pero este proceso, en apariencia mecánico, requiere del lector gran concentración (si no, sería un analfabeto funcional), dado que entran en juego múltiples factores lingüísticos, cognitivos, físicos, entre otros.

La finalidad que se persigue al momento de leer puede variar significativamente nuestra comprensión del mensaje, nuestro ánimo o disposición para emprender esta tarea, e incluso herramientas a emplear. Este aspecto es lo que me empuja a escribir este texto.

Voy a explicar este hecho a partir de mi propia experiencia. En la actualidad considero que tengo varias maneras de leer según mis finalidades específicas: por estudio, por trabajo, para comunicar, por información, por placer.

Leer por estudio

Esto es frecuente en mis estudios universitarios tanto de pregrado como de postgrado. La lectura es pausada, puesto que se requiere de gran concentración para comprender todos los conceptos teóricos y explicaciones que el autor ofrece en el texto (si se trata de textos académicos). Herramientas como diccionarios, papel y lápiz son necesarias para aclarar dudas de vocabulario, tomar nota de conceptos clave, elaboración de resúmenes… Muchas veces se torna exhaustiva la lectura si existe la presión de retener grandes cantidades de información para luego ser expuestas en clase a través de intervenciones y exposiciones, o demostrar conocimientos en un examen.

Leer por trabajo

Mi trabajo consiste en corregir las erratas de libros y artículos de revistas que serán publicados. Aquí la lectura es aún más lenta, aunque la finalidad en sí no consista en comprender el mensaje. Por supuesto, hay que estar al tanto de lo que está escrito sólo con el objetivo de detectar errores de ortografía, gramática, elementos ortotipográficos no unificados, etc. La cantidad de herramientas a utilizar es mayor: bolígrafos de tinta roja, resaltadores, tipp-ex, post-it, diccionarios, enciclopedias, manuales de estilo, gramáticas, computadora con conexión a Internet... La lectura es total, en el sentido de que se leen hasta los créditos de la publicación, encabezados, secuencia de páginas, portada, contraportada, detalles que en una lectura convencional no son considerados. La presión existente en esta lectura no consiste en la retención de información, sino en la eficacia del trabajo de corrección y en el tiempo de entrega acordado.

Cuando escribo, también emprendo una lectura de trabajo de los borradores. Aquí he comprobado que la corrección de un texto emprendida por su propio autor es distinta a la ejecutada por un corrector de textos profesional: el autor se esmera en detectar errores de fondo más que de forma, completar donde cree hay carencias, eliminar lo superfluo. El corrector profesional, por el contrario, se esmera en detectar errores de forma más que de fondo, además de contemplar la obra final en su conjunto como arriba se explicó. Esto se debe a que el corrector profesional no es experto en los múltiples tópicos especializados que le toca revisar, por lo que debe atenerse al aspecto netamente lingüístico y ortotipográfico (conforme a los usos que exige el estilo y el género literario correspondiente), lo que no impide que sospeche de algún descuido o contradicción de fondo, en cuyo caso debe tomar las medidas pertinentes.

Leer para comunicar

Esta es la destreza que desarrollo en dos circunstancias: cuando leo la palabra de Dios en misa y cuando debo dirigirme a una audiencia especializada en una ponencia. Ambas actividades poseen características que las diferencian entre sí, pese a tener en común la lectura en voz alta dirigida a un grupo de personas. En el caso de la misa, debo hacer una lectura previa del texto, pues debo estar al tanto del contenido, las palabras que lo enfatizan, aquellos topónimos o nombres de difícil pronunciación... Sobre esto tengo una anécdota: el párroco de mi parroquia, el padre Rafael Cartaya, hacía hincapié en la pronunciación de la ese en la palabra nos, dado que en Venezuela esta consonante en posición coda suele ser aspirada e incluso elidida, corriendo el riesgo de que se entienda todo lo contrario. Un modo de entender gráficamente este fenómeno es esta frase tomada del salmo 66 «que nos bendiga Dios»; si no se pronuncia la ese como fricativa alveolar sorda, sino como fricativa glotal sorda –considerando incluso la distorsión sonora que por veces genera el micrófono–, el oyente pudiera entender «que no bendiga Dios». Siguiendo en las consideraciones de este tipo de lectura, estar claro sobre el género literario del texto es de suma importancia, debido a que el tono de la lectura cambiará notablemente según concierna: una narración no puede ser leída de la misma manera que un salmo, que una carta o incluso que la Pasión de Cristo que se lee en Semana Santa (Domingo de Ramos y Viernes Santo), en donde ya el lector lee protagonizando un papel (bien como narrador, bien como las voces de la gente o bien como las palabras de Jesús, que en este caso lo interpreta el sacerdote celebrante), lo que implica un ligero toque de histrionismo.

En cuanto a la lectura llevada a cabo en una ponencia, ésta puede ser optativa. Por lo general prefiero leer mi propio texto cuando se me exige un riguroso control de tiempo de intervención, y tal solución garantiza que todos los contenidos sean abordados dentro del espacio temporal establecido. Esta lectura ya pide un trabajo previo de escritura, medición de tiempo, control de la velocidad, etc. En tales circunstancias complemento esta actividad con una muestra de algún material visual para que la audiencia pueda estar ubicada.

Leer por información

Es la actividad que emprendo cuando leo la prensa, algún libro, páginas de Internet, manuales de instrucciones, textos de consulta, avisos publicados en carteleras... Es una lectura más relajada en comparación con las anteriores y muchas veces más veloz y versátil. No me detengo en tantos detalles como en la lectura por estudio, trabajo o para comunicar, y es la que uno emprende con mayor frecuencia a lo largo del día. Se acude al texto apenas para captar un mensaje específico.

Leer por placer

Por paradójico que parezca, llegar a este punto es difícil, por no decir imposible, si no se está involucrado en alguna de las diversas lecturas comentadas antes. Esta es una lectura que emprendo sobre todo en aquellos libros o textos preferidos por mí, a los cuales acudo una y otra vez. Es tal vez la lectura más relajada de todas, porque no existe presión externa de ningún tipo. Es más libre, porque se acude a aquellas páginas donde está el mensaje deseado, o también se emprende una nueva aventura leyendo un libro recién comprado en la librería u obsequiado por un amigo. El deleite consiste en apreciar los buenos conceptos, reflexiones y sensaciones plasmados por el autor, el modo de escribir tales palabras... La literatura en sus diversos géneros es un campo abierto para desarrollar este tipo de lectura.

¿Se pueden entrecruzar estas lecturas? Sí. A veces la lectura de trabajo se hace sobre un texto tan interesante desde el punto de vista temático que la labor es también informativa o incluso placentera. En mi caso particular, desde que trabajo como corrector no puedo evitar encontrar detalles ortotipográficos en mis lecturas de estudio, información o placer, incluso no soy capaz de detener la acción de mi bermejo instrumento ante erratas muy graves.

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Conocimiento gramatical: ¿ser experto o usuario?


Ricardo Tavares L.

Oigo con mucha frecuencia que el conocimiento gramatical no es importante para saber usar una lengua, que lo primordial es saber leer y escribir. Aunque sea verdad que los niños aprenden a hablar sin saber exactamente las partes de la oración, también es verdad que un conocimiento apropiado de las reglas de la lengua nos ayudará a leer, escribir y aun hablar con mayor corrección y precisión.

¿Pero es un deber el conocimiento de la lengua al nivel de un lingüista o profesor? No necesariamente. Podemos hacer las siguientes comparaciones: una persona tendrá capacidad de manejar un carro, echar gasolina, medir la cantidad de aceite en el motor o incluso cambiar un neumático o batería, pero si el carro tiene una falla o problema, la persona lo lleva al taller mecánico, donde un experto lo arreglará. También ocurre lo mismo con las computadoras: una persona puede saber encender y apagar, guardar y borrar archivos en ficheros, navegar por internet, etc., pero si un día la computadora tiene un problema con la memoria o un virus informático, entonces esa computadora solo puede ser arreglada por un perito en computación. En síntesis, no hace falta ser experto en mecánica para conducir un automóvil o un ingeniero en informática para utilizar una computadora, pero si tenemos esos conocimientos, nuestro uso será más eficiente.

Lo mismo podemos decir en el campo del lenguaje: para escribir o hablar un idioma no es necesario ser lingüista, pero cuando existen dudas en el uso correcto de una palabra o frase, consultamos los diccionarios y gramáticas escritos por los expertos del lenguaje. Si enviamos un libro a una editorial, allá estarán los correctores, quienes corregirán los errores de escritura y estilo que la obra tenga. Si necesitamos que un texto sea traducido, buscamos al profesional de la traducción.

Es imposible que todos seamos expertos en todo, pero podemos tener los conocimientos básicos para desenvolvernos sin grandes dificultades. Por eso siempre será muy importante la enseñanza de la gramática, bien para ser expertos, bien para ser usuarios del lenguaje.

Lingüística: ciencia interdisciplinaria. Panorama desde Hermosillo, México


Ricardo Tavares L.

Uno de los mayores debates que hubo especialmente en el siglo XX fue sobre los límites de la lingüística como ciencia. Algunos han tratado de establecerla como una ciencia totalmente autónoma, pero los nuevos descubrimientos de otros campos del conocimiento han demostrado que con el estructuralismo no se llegaría muy lejos. Campos como la sociología, psicología, neurociencia, antropología, pedagogía, política, geografía, entre otros, ayudan a explicar la variabilidad de los idiomas. A su vez, la lingüística complementa todos estos campos. La lengua enriquece y es enriquecida.

Esto fue lo que aprecié en el XI Encuentro de Lingüística en el Noroeste, que se celebró en la Universidad de Sonora (Unison) en Hermosillo, México. Asistí a ponencias que trataron mayormente sobre las lenguas indígenas y la española, pero en todos los ámbitos posibles: fonética, morfosintaxis, semántica, sociolingüística, psicolingüística, enseñanza de segundas lenguas, lingüística aplicada y un largo etcétera. Fue una gran oportunidad especialmente para la muchachada que estudia Lingüística en la Unison, la cual pudo apreciar todas las posibilidades que esta ciencia ofrece. Yo estuve en la mesa de la lingüística aplicada. Compartí con dos abogados (lingüística forense, o lingüística aplicada al derecho) y una profesora que propuso un curso de formación de intérpretes (traducción oral). De hecho, fue una de las más concurridas.

Asistí a unas 30 ponencias. Una de las que más me gustó fue la de Carlos Negrete Aranda (Escuela Nacional de Antropología e Historia), titulada: «Contacto intrarromance portugués-español en el México colonial». El joven investigador explicó que en muchos documentos coloniales escritos por los portugueses que vivían en México, hay elementos fonemáticos y morfosintácticos portugueses en su español. Me sorprendió la similitud de muchas variaciones que detecté cuando estudié el habla de los portugueses en Venezuela hace cinco años, y también porque nunca imaginé que la presencia portuguesa en México fue notable.

Gran parte de las lenguas indígenas analizadas en el Encuentro se habla en territorio mexicano. En estas ponencias observé que las comunidades indígenas no siempre coinciden en el uso y el estatus de sus lenguas. Por ejemplo, los purépechas tienen una lealtad lingüística muy grande, pero los totonacos aprecian saber hablar bien el español. La lengua maya es muy apreciada por su herencia histórica e incluso el turismo fomenta el uso de letreros bilingües español-maya, pero para los mestizos y personas de origen hispano hablar maya es ser semejante a los actuales pueblos indígenas, cuya situación social es más pobre, y, por lo tanto, pierden las ganas de aprender. Una lengua mexicana, el náhuatl (la más hablada en el país), tuvo mucha difusión durante el período colonial, y por eso los lingüistas están en la capacidad de hablar del náhuatl colonial y del náhuatl moderno. Hasta una ponente mostró documentos legales escritos en latín que tenían préstamos del náhuatl.

La naturaleza interdisciplinaria de la lengua nos permite comprender la gran complejidad del hombre y la sociedad a través de la variación de las estructuras gramaticales de las lenguas, y esto torna altamente fascinante a esta ciencia.

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Mi viaje a Hermosillo, México: un carnaval de lenguas y dialectos


Ricardo Tavares L.

Viajé por primera vez a México el 16 de noviembre de 2010. Un inmenso país latinoamericano, el primero con la mayor cantidad de hablantes de lengua española en el mundo, me acogió con los brazos abiertos. Asistí al XI Encuentro Internacional de Lingüística en el Noroeste, en la Universidad de Sonora, en Hermosillo. Esta ciudad queda a unos 270 km de la frontera con el estado de Arizona, en los Estados Unidos.

Llegar hasta allá ciertamente fue una aventura, pues fue necesario abordar tres aviones. De Caracas fui hasta la verde Panamá. Desde el avión de Copa Airlines hasta el Aeropuerto Internacional de Tucumen comecé a oír acentos diferentes: panameños, venezolanos, mexicanos... el inglés y el español aeroportuarios en los altavoces también no podían faltar.

Luego de Panamá fui hasta Ciudad de México. Después de apreciar la Sierra Madre y los grandes lagos, contemplé la capital mexicana, una ciudad que se pierde en el horizonte y que cuesta gran trabajo sacar una buena fotografía panorámica. En el mostrador de migración del Aeropuerto Internacional Benito Juárez oía acentos no sólo mexicanos, sino también norteamericanos, canadienses, europeos, argentinos... Mis oídos se convirtieron en antenas parabólicas que recibían todas esas palabras. En ese aeropuerto pasé ocho horas, tiempo suficiente para apreciar los detalles de la entonación propia del «DF», siempre ascendente.

A la medianoche llegué a Hermosillo en un vuelo de Aeroméxico. Hacía frío y el aire era muy limpio. El habla de los sonorenses es bastante diferente de la que oí en Ciudad de México. Es el acento del «western»; «bronco», como ellos dicen, lo cual derrumbó los estereotipos que yo tenía del país. Mi habla venezolana provocó curiosidad en ellos, pues no es común en esos parajes. Algunos incluso me preguntaron si era de México. Algunas palabras en Hermosillo me hacían recordar que aunque hablaba la misma lengua, no compartíamos los mismos significados: «boulevard» es avenida; «colonia» es urbanización; «jale» se escribe con jota y en Venezuela con hache. Durante el Encuentro en la Universidad de Sonora sostuve conversaciones con personas de muchas partes: Estados Unidos, Perú, Brasil, Argentina, España y mexicanos de Jalisco, San Luis de Potosí, Yucatán, Sonora, Sinaloa, Guerrero, Distrito Federal... Incluyamos oraciones y palabras de las lenguas indígenas latinoamericanas que fueron expuestas en el Encuentro. Aquello fue un gran intercambio de palabras y expresiones de nuestros países, como si hubiésemos estado en una gran feria con las bolsas llenas de mercancías.

Este carnaval de dialectos y lenguas me hizo consciente de la enorme riqueza que tenemos, que la diversidad une a las personas y brinda una visión del mundo más amplia y tolerante.

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Remar sin remos. ¿Cómo aprobar morfosintaxis con una precaria formación previa?


Tremendo fail que es castellano en el colegio,
una vez que ves morfosintaxis tienes que aprender de nuevo.
Un tweet de una alumna

Ricardo Tavares L.

Ser profesor de Morfosintaxis en el primer semestre de Comunicación Social me ha permitido palpar de primera mano las consecuencias de la crisis educativa que padece mi país. Un carrusel de profesores mal pagados y poco motivados en un mismo año escolar (o en el peor de los casos la ausencia absoluta de ellos durante varios años); una concepción de la educación que desprecia la memoria; liceos desvalijados; ambientes pervertidos; entre otros males, están condenando a nuestros bachilleres a fracasar en el exigente mundo universitario. Da dolor observar cómo los esfuerzos de estos alumnos no se materialicen en su rendimiento académico. ¿Cómo cubrir tantos años perdidos en un semestre? Es muy frustrante, pues se les pide correr cuando nadie antes les enseñó siquiera a ponerse de pie.

Uno de los síntomas que he percibido es la carencia de vocabulario, quizá producto del escaso hábito de lectura (apenas pocas palabras en Facebook, Messenger, Twitter o SMS). Esto hace que fallen en la compresión de instrucciones y, evidentemente, en el análisis de las oraciones (objetivo fundamental de la materia). Además de la falta de vocabulario también hay que sumar la limitada cultura general, por lo que la pragmática queda igualmente comprometida. Es obvio que ante estos hechos sea difícil para ellos entender textos argumentativos y su redacción sea un absoluto caos.

Expongo un ejemplo real relacionado con el análisis sintáctico: una vez en un examen utilicé la siguiente oración: «Los ganaderos trabajaron con tesón». Se supone que la expresión «con tesón» significa esfuerzo, tenacidad, ganas; por tanto, es un complemento circunstancial de modo, porque indica la manera como estos ganaderos trabajaron. Hubo un estudiante que la clasificó como complemento circunstancial de compañía (¿será que entendió que tesón era el nombre propio de alguien?). En otras palabras, el desconocimiento del significado de la palabra tesón afectó notablemente el análisis de la oración.

¿Cómo lograr explicar las reglas fundamentales del idioma que garantice una comprensión satisfactoria? ¿Cómo lograr que entiendan y manejen con soltura un lenguaje tan especializado cuando su habla es tan limitada? Es todo un reto.

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Bicentenario de América. La lengua del colonizador como factor de unión


Ricardo Tavares L.

Desde finales del siglo XX, los movimientos separatistas en algunos países, sobre todo europeos, utilizan el idioma regional como elemento de cohesión. Es una manera de justificar sus diferencias ideológicas, políticas y culturales con el Estado del cual quieren deslindarse. Tal es el caso de España, en donde los nacionalistas catalanes, vascos y gallegos evitan utilizar el español, porque es la lengua que se les impuso a lo largo de varios siglos. Otro ejemplo actual es el de Ucrania: allí se ha tratado de limitar el uso del ruso, idioma hablado en ese país cuando formó parte de la Unión Soviética. Incluso el serbocroata tiene nombres diferentes en los países que pertenecieron a la antigua Yugoslavia: croata, bosnio, serbio o montenegrino. Si a ver vamos, todos son en realidad dialectos de un mismo idioma.

Sin embargo, éste no fue el modo de pensar en el siglo XIX y buena parte del XX. Por paradójico que parezca, la lengua del colonizador se convirtió en instrumento de unión en los países que lucharon por su independencia (en concreto las colonias españolas, portuguesas, francesas, holandesas e inglesas). En efecto, el periodista Álex Grijelmo afirmó en el V Congreso Iberoamericano de Nuevo Periodismo celebrado en mayo de 2010 que el español fue determinante en la independencia de los países hispanoamericanos. Más que un factor de identidad cultural, Grijemo sostiene que era necesaria una cohesión que permitiera el entendimiento entre los nuevos países del continente, y tener un idioma en común facilitaba esta tarea. En otras palabras, la expansión del español por toda América fue fruto del pragmatismo. Era la lingua franca del continente.

Los próceres de nuestra independencia lo tuvieron muy claro. Esto dijo Simón Bolívar en la Carta de Jamaica (1815):

«Es una idea grandiosa pretender formar de todo el mundo nuevo una sola nación con un solo vínculo que ligue sus partes entre sí y con el todo. Ya que tiene un origen, una lengua, unas costumbres y una religión debería, por consiguiente, tener un solo gobierno que confederase los diferentes Estados que hayan de formarse».

Más contundente aún fue Andrés Bello, quien temía que el español se atomizase en múltiples idiomas, tal como ocurrió con el latín, que impidieran la unidad nacional entre los americanos:

«Pero el mayor mal de todos, y el que, si no se ataja, va a privarnos de las inapreciables ventajas de un lenguaje común, es la avenida de neologismos de construcción, que inunda y enturbia mucha parte de lo que se escribe en América, y alterando la estructura del idioma, tiende a convertirlo en una multitud de dialectos irregulares, licenciosos, bárbaros; embriones de idiomas futuros, que durante una larga elaboración reproducirían en América lo que fue la Europa en el tenebroso período de la corrupción del latín. Chile, el Perú, Buenos Aires, México, hablarían cada uno su lengua, o por mejor decir, varias lenguas, como sucede en España, Italia y Francia, donde dominan ciertos idiomas provinciales, pero viven a su lado otros varios, oponiendo estorbos a la difusión de las luces, a la ejecución de las leyes, a la administración del Estado, a la unidad nacional» (Gramática de la lengua castellana destinada al uso de los americanos, 1847).

Tal vez la postura más radical en favor del español la expuso Simón Rodríguez en su obra Sociedades americanas (1828): «Si es herejía el negar alguno de los principios sentados de una doctrina, si escisma el separarse de algún punto de disciplina, si es corruptela el obrar de un modo contrario al prescrito, la lengua de los españoles modernos padece estos tres defectos. En Europa son herejes de lengua los catalanes, los valencianos, los gallegos –son cismáticos los andaluces– y los vizcaínos son infieles. En América se reúnen estas sectas con las de África y con las de los indios –forman una aljamía castellana y, en algunos lugares de las costas, una algarabía».

El bicentenario de la independencia de América nos deja como lección que el idioma no debe ser nunca un obstáculo para la unión de los pueblos. Es por tanto nuestro deber preservarlo y usarlo con corrección para así garantizar la comunicación sin fronteras entre los más de 20 países que lo compartimos. Pero aún nos queda una tarea pendiente: «En nuestras manos de hispanoparlantes está que no sea solamente una lengua de muchas gentes, sino uno de los grandes vehículos mundiales de la cultura, de la ciencia y del progreso humano» (Arturo Uslar Pietri, 1972).

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Español: ¿lengua machista?


Ricardo Tavares L.

Un tema de gran debate en la prensa hispanoamericana es el lenguaje sexista. Algunas mujeres afirman que el español es una lengua «machista», porque utiliza el género gramatical masculino para abarcar hombres y mujeres; aspecto que no ocurre con el género femenino. Tampoco están de acuerdo con el uso de algunas palabras que sugieren la exclusividad del hombre; por ejemplo, ellas prefieren usar ser humano y no el hombre. Mi mayor preocupación es el extremismo para evitar el lenguaje sexista, lo cual genera nuevos errores y modos de hablar que se apartan completamente de la realidad lingüística del día a día.

Un buen ejemplo de esto es la Constitución Nacional de Venezuela (1999). Observen el artículo 256: «[...] los magistrados y magistradas, jueces o juezas, fiscales o fiscalas del Ministerio Público y defensores públicos y defensoras públicas [...]». La versión de la Constitución Nacional publicada el 24 de marzo de 2000 corrigió la palabra fiscala (artículo 284) y estudianta(artículo 109); ello demuestra el extremismo a la hora de interpretar erróneamente una regla gramatical). ¡Nadie habla así!

Una palabra curiosa es el femenino de poeta: poetisa. Desde tiempos recientes ha caído en desuso y se ha preferido emplear poeta como un género común. De hecho, las mujeres piensan que poetisaes una palabra peyorativa.

Otro caso que generó polémica en la opinión pública fue protagonizado por la ministra española de Igualdad el 9 de junio de 2008, quien en un lapsus dijo: «los miembros y miembras de esta comisión».

Debe quedar bien claro que el género gramatical no tiene en absoluto nada que ver con el sexo. En español, la palabra mujerón, a pesar de aludir a una mujer, es de género masculino. Hay palabras de género epiceno que utilizan un género gramatical para aludir a hombres y mujeres: la víctima o la persona son siempre de género femenino (un hombre no se siente menos hombre cuando alguien le dice que es una persona educada y considerada).

Para finalizar, en español, el género masculino puede incluir tanto a hombres como a mujeres, pero el género femenino no. Lo contrário ocurre en una lengua indígena, el guajiro. En esta lengua hablada en la frontera colombo-venezolana, el género masculino se usa sólo para hombres y animales machos, el resto de los seres y de las cosas (incluyendo mujeres) usan el género no-masculino. Entonces, si la lengua española es machista, ¿el guajiro es feminista?

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Portuñol según el Atlas de la lengua española en el mundo


Ricardo Tavares L.

En el año 2007 (y con actualización en 2008) fue publicada una obra muy interesante: Atlas de la lengua española en el mundo, con el apoyo de la Fundación Telefónica, el Instituto Cervantes y el Real Instituto Elcano. En este libro se presenta la importancia y proyección del español en el mundo, no sólo por la cantidad de hablantes nativos, sino por su influencia en otros idiomas del planeta e incluso por su valor económico.

En el capítulo sobre el español en Brasil se habla sobre uno de los resultados del contacto entre aquella lengua y el portugués: el portuñol. He aquí la explicación y definición:

«En relación con la cercanía y el contacto del español con el portugués en Brasil, merecen comentarse dos situaciones lingüísticas: la existencia de la variedad de mezcla llamada "fronterizo", en los límites con Uruguay, y la convivencia de las dos lenguas, sin que se haya creado una variedad de mezcla estable, en el área de frontera entre Brasil, Colombia y el Perú, especialmente en las ciudades de Leticia (Colombia) y Tabatinga (Brasil), ciudades unidas físicamente, pero que mantienen sus respectivas identidades culturales. La denominación portuñol se aplica más propiamente a la mezcla de las lenguas española y portuguesa producida por desconocimiento de alguna de ellas o como consecuencia de un aprendizaje deficiente» (p. 77).

Para los autores del libro, Francisco Moreno Fernández y Jaime Otero Roth, el portuñol no tiene nada que ver con el contacto lingüístico de frontera, sino que se trata de un proceso interlingüístico característico de los aprendices de ambas lenguas. Esta definición del portuñol es afin al uso popular de la palabra, que a veces posee una connotación peyorativa. Probablemente el hecho de que algunas mezclas tengan nombre propio, como es el caso del fronterizo, contribuye a no usar el vocablo portuñol para identificarlas. Por otra parte, la obra no reporta el portuñol en la frontera luso-española, ni en los habitantes de España y de Portugal, apenas menciona el «español hablado en Portugal y portugués hablado en España», lo que hace pensar que el término podría haber surgido en Sudamérica.

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Las ventajas cognitivas de estudiar morfosintaxis


Ricardo Tavares L.

La principal justificación de la enseñanza de la morfosintaxis en Comunicación Social es proporcionar a los estudiantes una base sólida que les permita redactar con corrección, en otras palabras, adiestrarlos en la escritura, la cual será su materia prima en su vida laboral. Esto es verdad, pero no queda allí. El estudio de la morfología y de la sintaxis de la lengua ofrece todavía más vantajas cognitivas, principalmente tres: análisis, memoria y buena lectura.

La capacidad de análisis es fundamental en cualquier profesional universitario. Entender el porqué de las cosas y saber explicarlas son procesos cotidianos. Hacer una afirmación requiere siempre una justificación. Por ejemplo, en la oración «A Juan le parecen difíciles las matemáticas» el sujeto es «las matemáticas», porque concuerda con el verbo en persona y número, y no está precedido por una preposición. «A Juan» es complemento indirecto (observen que comienza con la preposición «a»). Ésta es la respuesta correcta que un estudiante debe generar. Esta destreza lo ayudará a no acudir a la agresión, sino a la razón, para argumentar sus afirmaciones.

En nuestros días la memoria está siendo muy despreciada en la educación. Esto es un gran error. Si no sabemos de memoria los nombres de las cosas, de datos, de fechas, de lugares, nuestra transmisión de pensamiento será muy débil por la imprecisión. En morfosintaxis es importantísimo memorizar los nombres técnicos de las categorías morfológicas, de las funciones sintácticas y los criterios de clasificación de los tipos de palabras. A veces los estudiantes fallan en el análisis de las estructuras idiomáticas por confundir los términos. ¡Imaginen sólo si un médico olvida los nombres de los huesos del cuerpo humano!

Mejorar la destreza de lectura es otra ventaja más del estudio de la morfosintaxis. Muchos acentos ortográficos existen para diferenciar categorías morfológicas. No es lo mismo en portugués decir «Da esmola» (De la limosna) que «Dá esmola» (Da limosna), así como en español no significa lo mismo «Se parte de la historia» que «Sé parte de la historia». La falta de conocimiento del significado de las palabras influye en la mala comprensión de una oración. Por ejemplo, en «Ejerceré con empeño estas funciones» la frase con empeño puede ser interpretada por un estudiante como un complemento circunstancial de compañía (cree que empeño es nombre propio), o incluso complemento circunstancial de instrumento (cree que empeño es una herramienta) cuando lo cierto es que con empeño es complemento circunstancial de modo.

Si el alumno entiende estas ventajas cuando estudia morfosintaxis, esos conocimientos van a ser muy útiles no sólo para la buena escritura, sino también para argumentar con fundamento y precisión, y al mismo tiempo decodificar adecuadamente los mensajes que recibe, ora en el habla, ora en la lectura.

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Las dificultades en la enseñanza de la morfosintaxis del español


Ricardo Tavares L.

Desde octubre de 2008 doy clases de Morfosintaxis del Español en la escuela de Comunicación Social de la Universidad Católica Andrés Bello. En este primer año (tres semestres consecutivos) me confronté con cinco dificultades pedagógicas que reflejan la complejidad de la enseñanza de esta parte del idioma:

1) «Hay tantas gramáticas como gramáticos». Esta frase de Erasmo de Rotterdam en la obra El elogio de la locura (1511) es una realidad en nuestros días. Cada gramático o lingüista establece sus criterios de clasificación y terminología. Por tanto, el profesor de Morfosintaxis tiene en sus manos la gran labor de leer muchos libros e intentar adoptar reglas de consenso, con la finalidad de que el profesor y sus alumnos puedan hablar «en el mismo lenguaje».

2) 2 + 2 no siempre da 4. Los estudiantes exigen verdades absolutas, pero como la lengua es imperfecta (una palabra puede tener diferentes categorías morfológicas o funciones sintácticas), el profesor presenta una palabra como respuesta: «depende», y eso genera en ellos mucha incomodidad. Esta imperfección contribuye a la dificultad de diseñar exámenes por parte del profesor, pues debe lograr que las respuestas sean indiscutibles. Para alcanzarlo es necesario buscar muchas y muchas oraciones con gran paciencia, siempre pensando en la capacidad de los estudiantes.

3) Pocos libros y muy caros. Es bastante frecuente que los profesores de Morfosintaxis hagan guías de estudio que los estudiantes deben reproducir, pues además de las razones explicadas en el primer punto, los libros de gramática son escasos para la gran población estudiantil, y los mejores son muy costosos. Una alternativa es que los alumnos consulten los libros en la biblioteca, pero el límite de ejemplares de un libro acaba por ser desestimulante para los estudiantes.

4) Enseñanza de gramática en diferentes facultades y carreras. El nivel y la finalidad de la enseñanza de la gramática cambian según la clase de profesional. No es igual la enseñanza de la gramática para un estudiante de periodismo que para un estudiante de Letras o de Idiomas Modernos, pues en el primer caso la gramática es una herramienta para redactar correctamente, y en el segundo caso, esos estudiantes van a ser expertos en cuestiones lingüísticas y requieren tener un conocimiento más profundo de las reglas idiomáticas.

5) Dialectos y registros lingüísticos como referencia. Muchos libros de gramática española son escritos por españoles, en consecuencia, muchos ejemplos son construcciones que en España son naturales, pero que en América son ajenos. Asimismo, un profesor de idiomas siempre duda si es más apropiado enseñar una gramática normativa o descriptiva (los usos «apartados de la norma culta» que siempre aparecen en la prensa y en la calle). Tal decisión va a depender de los objetivos del curso y de las necesidades comunicativas de los estudiantes.

Estos cinco puntos demuestran la complejidad de la enseñanza de la morfosintaxis del español. Esperamos que con la Nueva gramática de la lengua española recientemente publicada por la Real Academia Española tengamos criterios sólidos para la unificación de la terminología y clasificación de las palabras y estructuras del idioma, tengamos disponibilidad suficiente de ejemplares, podamos aclarar con mayor facilidad las dudas de nuestros estudiantes y haya ejemplos aplicables a nuestra realidad lingüística.

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Cristóbal Colón hablaba catalán y era judío. Evidencias lingüísticas


Ricardo Tavares L.

El pasado de Colón antes de los viajes de descubrimiento de América es un misterio. Durante años el origen genovés del navegante no fue cuestionado, pero el hecho de no usar el italiano en sus documentos, sino el castellano, generó muchas dudas.

Desde hace pocos años comenzó una investigación interdisciplinaria que procuraba aclarar los orígenes de Colón, lo que incluía estudiar el ADN de los huesos del navegante guardados en la catedral de Sevilla. ¿Colón fue portugués, francés, catalán, judío...? Aquí sólo hablaré de los resultados de tres trabajos recientes, los cuales afirman que Colón tenía como lengua materna el catalán y el castellano era su segunda lengua. Esto fue posible comprobarlo porque los errores del castellano en sus cartas tienen fortísima influencia del catalán.

Estelle Irizarry, profesora emérita de la Universidad de Georgetown, Washington, estudió los escritos de Colón. Encontró el uso de una vírgula (/) para señalar pausas, y esto era un uso casi exclusivo en Cataluña e islas Baleares. Asimismo, Irizarry cree que Colón fue judío, pues aparecen también aspectos lingüísticos del ladino, un dialecto hablado por los judíos en la España medieval.

El ingeniero lingüístico Lluís de Yzaguirre i Maura, especialista en técnicas de traducción, estudió 39.000 palabras usadas por Colón en sus documentos. Concluye que su lengua materna fue el catalán oriental (Barcelona-Girona).

Gabriel Roura, especialista en escritura medieval, hizo análisis grafológicos de la caligrafía de Colón. También concluyó que el estilo es propiamente catalán, y que su autor tenía una alta educación.

Aunque sea todavía incierto el lugar exacto donde nació Colón y cuál fue su linaje, al menos se sabe que tenía por lengua materna el catalán, que el español fue su segunda lengua y que probablemente haya sido un judío muy educado. Seguiremos esperando los resultados de los otros estudios para terminar de aclarar el pasado de uno de los personajes más importantes de la historia en el mundo occidental.


Fuentes

Antonio Las Heras (2006). La trama de Colón. Las claves de la verdadera historia del Gran Almirante y el descubrimiento del Nuevo Mundo. Madrid: Nowtilus.

Fiona Giovan (14/10/2009). "Christopher Columbus writings prove he was Spanish, claims study".Telegraph. http://www.telegraph.co.uk/news/worldnews/europe/spain/6326698/Christopher-Columbus-writings-prove-he-was-Spanish-claims-study.html.

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¿Un adulto puede perder su lengua materna?


Ricardo Tavares L.

Se habla mucho de la pérdida de una lengua extranjera por falta de práctica. ¿Pero es posible perder la lengua materna? Sé que esto puede ocurrir no sólo en niños, sino en adultos bilingües que tuvieron que adoptar una nueva lengua y dejar de hablar en su lengua nativa. También se sabe que los «niños salvajes», aquellos que quedaron aislados del contacto humano desde muy pequeños, son incapaces de hablar cuando llegan a la edad adulta, y en consecuencia es casi imposible el aprendizaje.

¿Y puede ocurrir una pérdida de las facultades lingüísticas en un adulto en cautiverio, aunque él tenga educación formal previa? No tengo una respuesta clara, pero parece que algunos hombres que tuvieron la triste experiencia del secuestro sintieron esa posibilidad. Hablaré de dos casos muy conocidos: los colombianos Ingrid Betancourt y Oscar Tulio Lizcano, políticos secuestrados por las FARC.

Ingrid Betancourt estuvo cautiva durante seis años absolutamente aislada de todo en las selvas colombianas. En una de las cartas que escribió a los familiares cuenta lo siguiente: «Hace 3 años estoy pidiendo un diccionario enciclopédico para leer algo, aprender algo, mantener la curiosidad intelectual viva. Sigo esperando que al menos por compasión me faciliten uno, pero es mejor no pensar en eso». En estas palabras ella siente que la falta de práctica de la destreza de la lectura podría provocar una pérdida de cierta capacidad intelectual.

Oscar Tulio Lizcano estuvo casi ocho años secuestrado. Presenta un testimonio más terrible. Además de quedar aislado de los compañeros, Liszcano dijo que los soldados tenían prohibición de hablar con él. Entonces, para no perder esa destreza, y como un ejercicio mental, él le puso nombres a los árboles ¡y les dio clases!

Estos dos casos hacen reflexionar seriamente sobre la posibilidad de perder facultades lingüísticas por total falta de comunicación. Merece ser estudiado.

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Lenguas y amor: una lección de humildad


Ricardo Tavares L.

Aunque hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles,
si me falta amor, sería como bronce que resuena o campana que retiñe.
(Primera carta del apóstol san Pablo a los corintios, capítulo 13, versículo 1).

Este pasaje bíblico del apóstol san Pablo es, más que una sentencia favorita, un lema de vida que yo adopté como lingüista (de hecho, es también lema del blog). Pensamos muchas veces que con grandes prodigios intelectuales e incluso espirituales podemos alcanzar el cielo, pero con esa mentalidad tenemos el gran riesgo de caer en la vanidad y en el egoísmo.
Para comprender la gran magnitud del amor ante otros dones, voy a explicar las implicaciones de cada frase de este interesante versículo.

Aunque hablara todas las lenguas de los hombres...

Hay personas en el mundo que no saben escribir en su propra lengua materna, bien por ser analfabetas, bien por hablar una lengua ágrafa. Y también existen personas que nunca aprendieron a hablar nada, como los niños salvajes (infantes totalmente aislados del contacto humano), y que ya como adultos tienen grandes dificultades para comunicarse con la gente. Conocer sólo una lengua extranjera (como el inglés, francés, alemán o español) trae grandes ventajas laborales en el mundo actual. Si alguien puede hablar seis lenguas, ya es considerado por la sociedad como un gran erudito. Imaginemos ahora el récord del italiano Giuseppe Gasparo Mezzofanti (1774-1849): él es reconocido en la historia de la lingüística como el mayor políglota de todos los tiempos. Habló con fluidez 38 lenguas, 30 más con poca fluidez y 50 dialectos de esas lenguas, ¡y sin salir de Italia!

¿Pero cuántas lenguas existen en la actualidad en el mundo entero? Según el catálogo de Ethnologue, están registradas 6.912 lenguas conocidas (muchas del ellas casi desaparecidas). Mezzofanti no llegó ni al 1% de eso; por tanto, es verdaderamente un gran milagro saber expresarse con perfección en una cantidad semejante de idiomas.

Aunque hablara las lenguas de los ángeles...

¿Cómo son las lenguas de los ángeles? El papa Benedicto XVI (cuando todavía era cardenal) dijo en una entrevista que el lenguaje de Dios es silencioso. ¿Será que las lenguas de los ángeles también son así? ¿Son de esos idiomas que sólo pueden ser comprendidos en el corazón y no en el cerebro? Si ya conocer todas las lenguas de los hombres es titánico y casi imposible, conocer las angelicales ultrapasa los límites concebidos por el hombre. La persona que sea capaz de esto estará con seguridad en una cercanía espiritual con la divinidad que pocos tienen el privilegio de alcanzar.

Si no tengo amor...

La oración condicional presentada por el apóstol san Pablo es contundente. Aunque hablemos las 6.912 lenguas de los hombres, y las de los ángeles, que ni siquiera tenemos certeza de cómo son, si no hay amor, sólo seremos seres ruidosos. Saber tantos idiomas es ciertamente un gran valor en este mundo globalizado, pues garantiza la comunicación con muchos seres humanos y permite, en consecuencia, compartir sentimientos, conocimentos y perspectivas del universo. Pero es nuestro deber no caer en la soberbia o en la hipocresía sólo por tener ese gran don. Con el amor se llega al cielo.

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Los temas actuales del debate lingüístico en la prensa


Ricardo Tavares L.

Desde hace algunos meses, con la ayuda de las alertas de Google, estoy leyendo gran cantidad de artículos de prensa hispanoamericana que contengan las siguientes palabras clave: lengua, lingüística, idioma, gramática, morfosintaxis y bilingüismo. Esto me ha permitido mantenerme actualizado sobre los temas más controversiales relacionados con el uso de las lenguas y por eso haré una lista comentada:

1) Política lingüística en España: el uso y enseñanza exclusiva del gallego, vasco y catalán en las comunidades autónomas. El español en las escuelas e incluso en los hospitales tiene riesgo de quedar más restringido. Esto ha hecho que surjan dos grupos: los que apoyan el bilingüismo y los que sólo desean hablar las lenguas autonómicas.

2) El lenguaje sexista: grupos feministas piensan que la lengua española es machista, porque el género masculino es menos marcado. Esos grupos, en consecuencia, exigen que se haga distinción explícita entre hombres y mujeres en los nombres de cargos, o que sea usada la palabra «humano» y no «hombre» (el término antropológico).

3) La paraortografía como uso informal de la lengua en los medios informáticos (mensajes SMS, Facebook, Orkut, Messenger, Twitter, etc.): los académicos y lingüistas han mostrado preocupación por el uso tan difundido de las abreviaturas y de los emoticonos al escribir mensajes cortos, pues pueden transformar, o deformar, la escritura en contextos formales. Esta angustia es de importante magnitud si consideramos que los protagonistas de esta paraortografía son los jóvenes.

4) La invasión del inglés: con más frecuencia se aprecia el uso de muchas palabras de origen inglesa en español. Se critica sobre todo que se usen vocablos de esa lengua cuando el español posee equivalentes.

5) Las lenguas indígenas y demás lenguas minoritarias del mundo: según la Unesco, cerca de 2.500 lenguas están en riesgo de desaparecer. Gran parte de esos idiomas son indígenas. Se promueve la enseñanza en la infancia y juventud, la publicación de materiales y hasta la oficialización por ley para evitar su muerte definitiva.

6) El lenguaje de señas: cada vez es más imperativo formar personas que estén en capacidad para transmitir mensajes a los sordos, y la estandarización es una de las grandes prioridades.

7) La demanda de lenguas modernas y su importancia económica: con los cambios en los valores sociales, culturales y económicos, la gente busca aprender otros idiomas además del inglés. El chino mandarín y el español han pasado a ser de las lenguas modernas más buscadas, superando en cantidad de estudiantes al francés y al alemán en varios países europeos y en los Estados Unidos. Se habla incluso del valor económico que aporta la lengua española a través de las películas, libros, cursos y turismo (15% del PIB de España).

8) Lengua y ciencia: es famosa la investigación que encontró el gen del lenguaje, conocido como FOXP2. Además de eso, se habla mucho de la relación de las enfermedades mentales con el deterioro del lenguaje, como por ejemplo el Alzheimer.

9) Lengua y periodismo: muchos profesores y lectores de periódicos exigen que los periodistas sean ejemplo de la buena escritura. A veces un artículo con errores de ortografía y redacción compromete la credibilidad de los profesionales de la comunicación social.

10) Esperanto: es probablemente uno de los tópicos que inspiran gran curiosidad en la prensa, pues se trata de una lengua artificial inventada en el siglo XIX por el polaco Lázaro Zamenhof (1859-1917) y que es hablada por casi 2 millones de personas en el mundo entero.

11) El lenguaje juvenil: la mayor preocupación de los académicos es la baja cantidad y calidad del vocabulario de los jóvenes. Ni siquiera existe en ellos la noción de uso formal e informal de la lengua.

12) Los idiomas en la web: aunque el inglés sea la lengua más utilizada en la internet, crece cada vez más la influencia de otros idiomas, lo que está alterando incluso la grafía de las direcciones URL.

13) Lenguas y deporte: las lenguas se están convirtiendo en un límite en los jugadores y entrenadores de fútbol, sobre todo en Europa. Aunque muchos de sus protagonistas sean políglotas, otros sólo hablan su lengua materna, lo que impide la fluidez comunicativa en el equipo.

La lingüística abarca todavía más temas, sólo que éstos son desarrollados en revistas académicas muy especializadas. Pero lo importante es que por lo menos en la prensa, medio accesible a un público más general, se escribe sobre uno de los mayores inventos del hombre: el lenguaje.

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Corrección de estilo en las leyes: un ejemplo venezolano


Ricardo Tavares L.

Muchas veces he dicho a mis estudiantes la importancia de la buena escritura en muchos campos del conocimiento. Uno de ellos es la jurisprudencia. Una ley mal redactada es terrible, pues genera malas interpretaciones que pueden ser muy perjudiciales para las personas.

La delicadeza de esto tiene una magnitud tal que incluso existe una legislación que permite regular los cambios en las leyes. Un ejemplo de esto es la enmienda constitucional que fue aprobada el pasado 15 de febrero en Venezuela. Aunque no había errores de ortografía y redacción que justificasen su cambio, sólo el hecho de modificar el fondo de unos artículos (del principio de «reelección inmediata por una sola vez» a «reelección ilimitada» de todos los cargos públicos de elección popular) implicaba hacer una consulta referendaria a los venezolanos para saber si estaban de acuerdo o no con eso. La propia Constitución establece los pasos a seguir cuando una enmienda es aprobada: «Artículo 341, numeral 5: Las enmiendas serán numeradas consecutivamente y se publicarán a continuación de esta Constitución sin alterar el texto de ésta, pero anotando al pie del artículo o artículos enmendados la referencia de número y fecha de la enmienda que lo modificó».

En los casos donde los cambios son sólo de estilo y gramática no hace falta un referendo nacional. En Venezuela existe la Ley Orgánica de Procedimientos Administrativos, y en el artículo 84 establece lo siguiente: «La administración podrá en cualquier tiempo corregir errores materiales o de cálculo en que hubiere incurrido en la configuración de los actos administrativos». Cuando una ley requiere ser corregida por errores estilísticos y gramaticales, debe aparecer nuevamente en Gaceta Oficial (diario donde son publicados las leyes, decretos y resoluciones del país), pero indicando en primer lugar cuáles son los errores, cuáles las modificaciones y luego la ley con las correcciones hechas. Como ejemplo de esto tenemos la Resolución nº 005, de fecha 3 de febrero de 2009 (ver figura). El número de la cédula de identidad (documento de identidad) de una persona estaba errado (7.962.881), y a continuación aparece el número correcto (7.952.881). ¡Observen todos los pasos para corregir sólo un dígito!

Con esto simplemente quiero hacer énfasis en las consecuencias de los errores en la lengua escrita en el campo jurídico, lo cual me hace formular esta pergunta: si en la jurisprudencia hay tantos pasos para hacer pequeños cambios, ¿por qué en el resto de los campos del conocimiento hay tanta falta de cuidado con la lengua escrita?

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La modestia: un valor en el corrector


Ricardo Tavares L.

En estos días observé en el periódico colombiano El Espectador que un lector hacía unas observaciones sobre dos errores en un artículo. Me llamó la atención la manera que él utilizó para dar autoridad a su intervención: «Tal vez a la mayoría de los lectores les pase desapercibido esto, pero no a mí porque soy corrector de estilo y permanentemente me fijo en todo lo que hace que un escrito no sea impecable, como debe serlo».

Aunque sea verdad que un corrector debe hallar todos los errores posibles, por su actitud este lector se arriesga a ser blanco de críticas muy fuertes cuando alguien se fije que algún texto corregido por él tenga algún error. ¿Cuántas veces los errores aparecen por más que un corrector haya leído con rigor? Es inimaginable para el lector común la cantidad de trabajo que da garantizar la calidad discursiva de un libro, revista o periódico, y casi siempre con una horrible presión de tiempo.

La actitud más positiva ante estos casos es preguntarse: ¿qué pasó? ¿El diseñador puso el texto equivocado y no el corregido? ¿Hubo mucha prisa en la sala de redacción y el corrector no tuvo la oportunidad de corregirlo? ¿La información es de otra fuente periodística que no podía ser modificada? ¡Puede acontecer de todo en la edición de un periódico!

El corrector no es dueño de la lengua, ni siquiera del texto que corrige. Hay que aceptar que el corrector es humano y que puede fallar en su trabajo. Pero por desgracia hay gente que confunde descuido con ignorancia, y esa gente es mayoría.

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¿Un corrector profesional puede corregir textos de estudiantes?


Ricardo Tavares L.

En el año 2008 comencé a dar clases en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) en el Curso de Iniciación Universitaria (CIU). Éste es un curso que deben hacer los estudiantes que deseen estudiar en la UCAB y que no alcanzaron los máximos puntajes para ingresar de forma directa. El curso tiene tres materias: Lengua, Matemática y Orientación Vocacional. Yo di clases de Lengua, cuyo objetivo es enseñar destrezas de lectura y escritura a nivel académico-universitario.

Nunca tuve experiencia docente previa, pues siempre trabajé como corrector profesional en el campo editorial.

Una de las principales actividades de evaluación que tenía que hacer era corregir textos escritos por los estudiantes. La finalidad era que el estudiante practicase con frecuencia la escritura y que mirase las observaciones que el profesor le indicaba en el papel, con la esperanza de mejorar para el siguiente texto escrito.

Me encontré con algunas dificultades en esta tarea. ¿Cómo evaluar cuantitativamente el desempeño del estudiante cuando escribe un texto? ¿Cuáles son los criterios válidos para hacer eso? Cuando corrijo textos editoriales no juzgo si el autor escribe bien o mal, o si evolucionó o no. Sólo pretendo mejorar la calidad discursiva del texto.

La tarea de evaluación de textos estudiantiles me hizo cambiar de técnica y de enfoque. Cuando corrijo un texto editorial, sobre todo si estuviere muy mal escrito, reescribo mucho, con la idea de que sea comprensible para el lector. En el caso de los textos estudiantiles, la tarea de corrección es más de diagnóstico, o sea, mostrar al alumno dónde erró, para que él entienda los problemas en la transmisión de su mensaje.

¿Entonces es conveniente que un corrector profesional sea profesor de lengua o de gramática? Pienso que sí, pues un corrector conoce de gramática, ortografía y los usos pragmáticos de la lengua conforme lo exija el género literario. Pero debe considerar el hecho de que la corrección de la escritura no tiene la misma finalidad en los contextos editorial y educativo. En el campo editorial, el corrector soluciona problemas de escritura en el texto, con el objetivo de mejorar el producto y garantizar la calidad discursiva que el lector necesita para comprender el mensaje del autor. En el campo educativo, por el contrario, el corrector apenas debe diagnosticar los problemas de escritura que encuentra en el texto, para que así el estudiante mejore su desempeño.

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La corrección: obra de misericordia espiritual


Ricardo Tavares L.

Ninguna corrección
nos alegra en el momento,
más bien duele;
pero con el tiempo,
si nos dejamos instruir,
traerá frutos de paz y de santidad.
Carta a los hebreos: 12, 11

Aunque este epígrafe hable más de la corrección que hace el Señor en nuestra vida, podemos extrapolarlo al oficio de la corrección de textos. Hay autores que sienten incomodidad cuando hacemos cambios en su libro o artículo por dos razones: 1) creen que no sabemos lo suficiente sobre el tópico tratado y que, por tanto, haremos nuevos errores; 2) no les gusta ser juzgados por tener errores ortográficos y de redacción.

Nuestro oficio no tiene como objetivo juzgar la sapiencia temática ni mucho menos la escritura. Simplemente procuramos que el texto tenga buena calidad discursiva.

¿Por qué es necesario que un texto tenga calidad discursiva? La comunicación escrita es unidireccional, es decir, el emisor envía un mensaje a uno o varios receptores, pero esos receptores no pueden cambiar el rol comunicativo. Si los receptores no entienden algún trozo de ese mensaje, no tienen oportunidad de pedir aclaratoria o incluso replicar (esto es posible en la oralidad, que es de hecho bidireccional). La solución es escribir lo mejor cuanto posible, y por eso nuestro servicio como correctores es fundamental.

Cuando un escritor entiende la importancia de la buena escritura, acepta con alegría toda corrección, pues desea que el mensaje que transmite llegue bien a los lectores. Hasta mejora su desempeño en nuevos textos.

Por tanto, el corrector es un profesional de las letras que debe preocuparse por estudiar e informarse mucho, para así hacer su oficio con eficacia. Además de eso, el corrector debe recordar siempre que su trabajo es una obra de misericordia espiritual: corregir al que yerra.

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Corrección de textos traducidos


Ricardo Tavares L.

A veces los correctores debemos hacer correcciones en textos traducidos. Además de los cuidados que hay que tener en la lengua meta, hay que estar atento a otros factores relacionados con la lengua fuente. La mejor manera de trabajar es tener el texto original en la mano y conocer su lengua.

Tuve la oportunidad de corregir un libro en portugués (Brasil) traducido al español (Venezuela). De esta experiencia determiné cinco aspectos que un corrector debe considerar:


  • Palabras mal traducidas. Embora traducido ahora, cuando lo correcto es aunque.Porém traducido por ejemplo, cuando lo correcto es por tanto. Há indícios traducido Está comprobado cuando lo correcto es Hay indicios.
  • Interferencias de la lengua fuente (portugués) sobre la lengua meta (español). Tem ganhado traducido tiene ganado, cuando lo correcto es ha ganado.
  • Referencialidad específica para lectores de la lengua fuente (portugués brasileño) en el texto de la lengua meta (español venezolano).
  • Interferencia ortotipográfica de la lengua fuente (portugués) sobre la lengua meta (español). Mucha gente no sabe que las lenguas tienen diferencias incluso en los signos de puntuación. Por eso es muy frecuente encontrar en textos españoles el uso de rayas como en portugués (separadas, cuando en español van pegadas a la información que va dentro).
  • Errores en la lengua fuente (portugués) que pueden crear incorrecciones en la lengua meta (español). En ese texto que yo revisé encontré este error en portugués:fraco, cuando en realidad era franco. Si el traductor no observa este detalle, puede mantener el mismo error en español.

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Tareas básicas de un corrector


Ricardo Tavares L.

La corrección de textos, en especial de libros, exige tener varios conocimientos: lingüísticos, editoriales e incluso amplia cultura general. Todo eso debe ser encaminado a una metodología de trabajo ordenada que permita que el texto tenga la calidad exigida por el lector, quien es el mayor beneficiario.

En el libro Merriam-Webster’s Concise Handbook for Writers (2° edición), publicado por la editorial Merriam-Webster, Springfield, 1998, hay un capítulo dedicado a las tareas básicas de la corrección de textos («Copyediting and proofreading»). En las páginas 170-172 se presentan 16 aspectos que todo corrector debe hacer en su trabajo. Sólo voy a mencionarlos:

  1. Estilo del original.
  2. Reescribir donde sea necesario.
  3. Cambiar de lugar cuando sea necesario.
  4. Verificar datos.
  5. Revisar títulos.
  6. Verificar referencias cruzadas.
  7. Revisar todas las secuencias.
  8. Unificar el estilo bibliográfico.
  9. Suprimir espacios de más.
  10. Revisar todas las tablas.
  11. Revisar las ilustraciones.
  12. Verificar, en cuanto posible, casos de violación de derechos de autor, plagio, difamaciones o potenciales problemas legales.
  13. Guardar una lista de ítems que puedan requerir permiso.
  14. Suprimir aspectos sexuales u otras prácticas que sean ofensivas.
  15. Volver a numerar las páginas de ser necesario.
  16. Hacer marcas tipográficas en el original.

De acuerdo con mi experiencia, estas tareas pueden hacerse en diferentes fases del proceso de edición:

  • Las tareas 12, 13 y 14 son propiamente responsabilidad del editor, porque él es el encargado de la calidad de los contenidos de los libros que publica. El corrector trabaja, sobre todo, con la forma del texto, y poco con el fondo. Puede ocurrir que el corrector, basado en su conocimiento del tema del texto, encuentre algún trozo que sea sospechoso, por lo que debe hablar con el editor y adoptar medidas adecuadas.
  • Las tareas 5, 6, 7, 10 y 11 son hechas en la fase de corrección de pruebas. Esto porque ya el montaje y diagramación del libro ofrecen una idea más clara de la visualización definitiva de los contenidos. Hay mayor claridad en la paginación del libro, lo que permite verificar índices y referencias cruzadas. Las ilustraciones, casi siempre, aparecen en esta fase.
  • El resto de las tareas debe ser hecho en la corrección de originales, donde se corrige el mayor porcentaje de errores.

Con el ejercicio constante de la corrección, la metodología de trabajo se tornará más sencilla de ejecutar, y el corrector, consciente de las características de la publicación y pensando en el lector, sabrá aplicar estrategias con eficacia.

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Nosotros no hablamos la lengua de Camoens


Ricardo Tavares L.

Gosto de sentir a minha língua roçar a língua de Luís de Camões
[Me gusta sentir mi lengua rozar la lengua de Luis de Camoens]
Caetano Veloso, Língua

Leo mucho en los periódicos una frase tan bonita como anacrónica: «la lengua de Camoens». Es muy usada como sinónimo de lengua portuguesa. Todas las lenguas principales del mundo usan construcciones similares: «la lengua de Cervantes» (español), «la lengua de Dante y Petrarca» (italiano), «la lengua de Shakespeare» (inglés), «la lengua de Goethe» (alemán), «la lengua de Víctor Hugo» (francés), etc. Estas expresiones tienen una cosa en común: un gran escritor en su respectiva lengua.

En el caso del portugués, Camoens es considerado el padre de las letras de Portugal, una distinción materializada en su obra Os Lusíadas (1572), donde se canta la mayor hazaña de la historia portuguesa: la llegada del navegante Vasco da Gama a la India en 1498.

Siempre que oía esas frases cuando era más joven me parecían muy interesantes, hasta que un día un profesor de la universidad cuando estudié Letras me dijo el siguiente chiste en lengua española: «Un hombre dice a otro: "Me gusta hablar la lengua de Cervantes", pero el otro le contestó: "Yo, por el contrario, prefiero hablar la lengua de Corín Tellado"». Si hiciéramos una versión portuguesa de este chiste, sería más o menos esto: «"Me gusta hablar la lengua de Camoens", y el otro le dijo: "Yo prefiero hablar la lengua de Paulo Coelho"». Cuando oí ese chiste, cambié por completo mi apreciación de esa frase, y ese cambio se afirmó con los años conforme yo profundizaba mis estudios lingüísticos.

Actualmente nosotros no hablamos como lo hacía Camoens. El vocabulario del gran poeta lusitano sería insuficiente en el siglo XXI, pues muchas cosas fueron creadas en 436 años en el mundo entero. Además de eso, la lengua portuguesa cambió mucho en los niveles morfosintáctico y semántico. Por eso las actuales ediciones de Os Lusíadasposeen muchas notas críticas explicando al lector de hoy las equivalencias de esas expresiones idiomáticas con el portugués moderno. He aquí unos ejemplos:

«“Imos buscando...”: forma antigua y popular, por vamos.».

«... há i de gente”: forma arcaica, por aí (en el tiempo de Camoens junto
del verbo haver)»

(Luís de Camões, Os Lusíadas. Lectura, Prefacio y Notas de Álvaro Júlio da Costa Pimpão. Presentación de Aníbal Pinto de Castro. Edición: Instituto Camões, 2006, p. 94.)

Lo mismo ocurre con los escritores de las otras lenguas antes mencionadas.

Por todo esto, nosotros no hablamos la lengua de Camoens.

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¿Se está desportugalizando la comunidad lusovenezolana? Evidencias lingüísticas


Ricardo Tavares L.

Hace un año, en una tertulia entre portugueses donde participé, hubo un señor que creía con pasmosa convicción que nuestra comunidad portuguesa está perdiendo su herencia cultural. Aquella afirmación me hizo pensar con cautela y pienso que concuerdo con esa opinión. Hay evidencias de esto, especialmente culturales. Yo sólo haré una breve exposición de las evidencias lingüísticas.

1) Venezuela es un país de habla española, y su política lingüística es eminentemente monolingüe. Esto quiere decir que sólo en esa lengua se puede comunicar en todos los niveles sociales. Es característico de las comunidades emigrantes adaptarse a la cultura, costumbres y lengua del país de acogida.

2) Los portugueses que aún están radicados en el país presentan alternancias de códigos con mucha frecuencia, e incluso es común que utilicen muchas palabras españolas cuando hablan portugués en Portugal. Pero en ellos se puede comprender este fenómeno, pues su nivel educativo es elemental y el aprendizaje de su segunda lengua fue espontáneo. Los portugueses que llegaron muy jóvenes presentan un nivel de español superior conforme avanza el tiempo y su constante práctica.

3) Los hijos de portugueses nacidos en Venezuela hablan español como lengua materna. Esto porque las escuelas venezolanas son mayormente monolingües en español; por tanto, es común que ellos lleven el idioma a la casa. De hecho, la casa de una familia portuguesa, salvo algunos casos, ya dejó de ser una reserva del portugués. Esto trae como consecuencia que necesiten tomar cursos formales de este idioma.

Lo más ilustrativo de esto son los grupos de lusovenezolanos en Facebook. El español es la lengua más utilizada para interactuar entre sus miembros. Rara vez el portugués es utilizado en textos extensos, restringiendo su uso a frases cortas u oraciones simples. Los errores ortográficos en lengua portuguesa y los falsos cognados muestran la gran influencia del español en su discurso. Esta debilidad en el portugués es terrible si consideramos el hecho de que los hijos de portugueses son profesionales universitarios, y el inglés acaba por ser la lengua más estudiada.

No quiero con esto censurar el uso del español en la comunidad, porque eso es imposible, pues se trata de una comunidad bilingüe. Pero el dominio óptimo de las dos lenguas dará muchas ventajas comunicativas ante unos 600 millones de hablantes de español y portugués juntos. ¿Cuántos hijos de portugueses tienen límites laborales en Portugal sólo por el hecho de no dominar la lengua? ¿Cuántos emigrantes no son blanco de críticas por no saber separar ambas lenguas?

Si esta generación no toma conciencia cultural, la pérdida del portugués en las próximas generaciones será aún mayor, y ellos, nietos y bisnietos, sólo conservarán de la lengua lusitana los apellidos de los abuelos y bisabuelos con errores de escritura y de pronunciación.

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Razones para aprender español y portugués


Ricardo Tavares L.

En nuestros días es prioridad aprender lenguas modernas, sobre todo los profesionales universitarios. Como bien dijo Krashen, hay motivaciones integrativas (aprendizaje que busca interactuar en todos los aspectos culturales y comunicativos en una lengua extranjera) e instrumentales (usar una lengua extranjera sólo con fines específicos y hasta especializados). La persona, dependiendo de sus objetivos, necesidades y gustos, tomará esa decisión. Así, como estrategia de marketing, las instituciones de enseñanza de idiomas más importantes del mundo (Alianza Francesa para el francés, Goethe Institute para el alemán, British Council o Berlitz para el inglés, Instituto Cervantes para el español, Instituto Camões para el portugués, etc.) ofrecen por lo menos diez razones para estudiar sus respectivas lenguas. Esas razones pueden ser resumidas en los siguientes tres aspectos:

  • Cantidad de hablantes en el mundo.
  • Países donde se habla.
  • Peso histórico, cultural y literario.

La importancia de estos aspectos radica, en primer lugar, en la posibilidad de comunicación e intercambio con el mayor número de personas posible (y más en este mundo altamente globalizado), considerando que no tenemos capacidad de hablar 7.000 lenguas diferentes y que, dicho sea de paso, gran parte de los habitantes de la Tierra habla dos o tres lenguas. En segundo lugar, la cantidad de conocimientos de la humanidad expresados en las lenguas modernas es inmensa. Para tener una idea de esto, las cinco mayores industrias editoriales del mundo son la norteamericana, la británica (idioma inglés), la alemana, la china y la española (Manuel Pimentel [1/11/2006]. «el peso económico de la lengua española». Cinco Días.com). Además de eso, la literatura y la historia aún mantienen una presencia notable (por ejemplo, aunque el francés ya no tenga la prioridad internacional como la tiene en la actualidad el inglés, todavía es una gran opción por causas culturales).

Teniendo esto presente, voy a tratar de establecer las razones fundamentales para aprender español y portugués, que son las lenguas de nuestro interés:

  • El español es hablado por 400 millones de personas en el mundo. El portugués es hablado por 200 millones. Esto hace un total de 600 millones de personas, lo que equivale a 10% de la población mundial. Una consecuencia de esto es que ambas lenguas estén en las principales utilizadas en la producción de contenidos en la Internet.
  • El valor internacional de las dos lenguas es evidente. El español se habla en España, en casi todos los países de América Latina y en comunidades de los Estados Unidos, Filipinas y Guinea Ecuatorial. El portugués se habla en Portugal, Brasil, Angola, Cabo Verde, Guinea-Bissau, Mozambique, San Tomé y Príncipe, Timor Oriental, Macao, además de las comunidades portuguesas diseminadas por el mundo, en especial en Alemania, Sudáfrica, Australia, Canadá, Estados Unidos, Francia, Luxemburgo, Suiza, Venezuela. Este hecho confirma la importancia de estas lenguas en la diplomacia, en el comercio e incluso en el deporte.
  • El legado literario en estas dos lenguas es notable. En español, por ejemplo, fue escrito uno de los libros más famosos de todos los tiempos: El Quijote, de Miguel de Cervantes. Además de eso, muchos escritores de habla hispana obtuvieron el Premio Nobel de Literatura: José Echegaray y Eizaguirre (España), Jacinto Benavente (España), Gabriela Mistral (Chile), Juan Ramón Jiménez (España), Miguel Ángel Asturias (Guatemala), Pablo Neruda (Chile), Vicente Aleixandre (España), Gabriel García Márquez (Colombia), Camilo José Cela (España), Octavio Paz (México), Mario Vargas Llosa (Perú). En lo que respecta a la lengua portuguesa, Los lusíadas, de Luiz de Camões, la obra poética de Fernando Pessoa y los escritos de los brasileños Mario de Andrade, Joaquim Machado de Assis, Jorge Amado o Carlos Drummond de Andrade son las principales joyas literarias. José Saramago es el primer Premio Nobel de Literatura de Portugal.

Aunque no sean los únicos, creo que son motivos de gran peso para aprender estas dos lenguas originadas en un pequeño rinconcito de Europa hace casi mil años atrás. Para algunos, tendrán utilidad instrumental; para otros, serán parte de su propio ser.

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Registro de «portuñol» en el corpus lingüístico de la Real Academia Española


Ricardo Tavares L.

Continuando sobre la indagación de la palabra portuñol, quiero en esta ocasión revisar su registro en el corpus lingüístico de la Real Academia Española, en especial en el Corpus de Referencia del Español Actual (CREA), que registra textos orales y escritos desde 1975 hasta la actualidad (La Real Academia Española también posee el Corpus Diacrónico del Español [Corde], que abarca textos desde los inicios del idioma hasta 1975).

La lingüística de corpus es una de las especializaciones de la lingüística aplicada más populares, dada la gran utilidad que posee la consulta de bancos de datos diversos para producir estudios lingüísticos de cualquier tipo, así como también la elaboración de diccionarios y gramáticas basadas en el uso real del idioma en diferentes contextos. El corpus es tan grande (millones de palabras) que exige la utilización de computadoras que faciliten la ubicación de palabras en tantos contextos como el corpus lo permita (documento, año, país, texto oral, texto escrito, estilo, tema, etc.).

Luego de esta introducción, entremos en materia. El CREA sólo registra seis veces la palabraportuñol, una vez en un documento diferente. Lo más interesante es que los registros más viejos son de obras literarias escritas por venezolanos: Denzil Romero (Tardía declaración de amor a Seraphine Louis, 1988) e Igor Delgado Senior (Sub-América, 1992). Los otros textos son de prensa argentina, paraguaya y uruguaya, precisamente aquellos países donde el contacto fronterizo con Brasil es más fuerte.

En el caso de Denzil Romero, observamos que ofrece a su manera, y dentro del contexto de la obra que escribe, una definición de portuñol: «Su presencia es de lo más grata y habla el “portuñol” (así llama a su lengua entreverada de portugués fluminense y español aprendido en Boa Vista, al pie de la frontera venezolana, donde por años explotaron sus padres una empresa maderera) con el tono cantarino que recuerda la voz de Tonquinho». El principio se mantiene: modo de hablar en donde se mezclan o alternan códigos del español y portugués, en este caso, un brasileño que intenta hablar el español de Venezuela.

Es verdad que es muy poco para lo que se ha extendido el uso del vocablo hoy en día, pero un corpus lingüístico nunca está finalizado. Seguramente con el tiempo se agregarán más y más textos donde encontraremos con mayor frecuencia esta y otras palabras.



Anexo
Apresentamos os trechos de cada um dos documentos onde aparece a palavra portuñol.
Presentamos los fragmentos de cada uno de los documentos donde aparece la palabra portuñol.

Párrafo nº 1.

es haberlos vivido... Me sucede algo extraño que no sé si le pasará a otros en iguales condiciones: estoy loco por pasar unos días con mi madre, pero a la semana ya no aguanto más y me quiero volver. Mis sinceras felicitaciones a todo el equipo de Uruguayos y a los directores del digital que autorizaron el aumento del espacio de NUESTRA página. Disculpen los errores ortográficos (para horror de mis profesores), ya que no tengo corrector en español y la computadora todavía no entiende portuñol ()".
"Me llamo JEANETTE GONZÁLEZ, vivo en Toronto y desde aquí he leído algunas cartas que les han enviado desde el exterior. Es cierto que vamos de visita a nuestro querido paisito y nos "molesta", por decirlo de alguna manera, que las calles estén sucias y otros etcéteras. Pero es que nos hemos acostumbrado a vivir en países desarrollados que son un ejemplo de limpieza (por lo menos Canadá es así), pero siento que me toca a mí decir la
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AÑO: 2001
AUTOR: PRENSA
TÍTULO: El País, 04/10/2001 : ACERCA DE URUGUAYOS
PAÍS: URUGUAY
TEMA: 02.Testimonios varios
PUBLICACIÓN: (Montevideo), 2001

Párrafo nº 2.

vivido... Me sucede algo extraño que no sé si le pasará a otros en iguales condiciones: estoy loco por pasar unos días con mi madre, pero a la semana ya no aguanto más y me quiero volver. Mis sinceras felicitaciones a todo el equipo de Uruguayos y a los directores del digital que autorizaron el aumento del espacio de NUESTRA página. Disculpen los errores ortográficos (para horror de mis profesores), ya que no tengo corrector en español y la computadora todavía no entiende portuñol (16878@terra.com.br)".
"Me llamo JEANETTE GONZALEZ, vivo en Toronto y desde aquí he leído algunas cartas que les han enviado desde el exterior. Es cierto que vamos de visita a nuestro querido paisito y nos "molesta", por decirlo de alguna manera, que las calles estén sucias y otros etcéteras. Pero es que nos hemos acostumbrado a vivir en países desarrollados que son un ejemplo de limpieza (por lo menos Canadá es así), pero siento que me toca a mí
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AÑO: 2001
AUTOR: PRENSA
TÍTULO: El País, 12/07/2001 : "Con mucha sorpresa y alegría vine a descubrir el diario que fue parte de mi n ...
PAÍS: PARAGUAY
TEMA: 02.Testimonios varios
PUBLICACIÓN: (Montevideo), 2001

Párrafo nº 3.

Rossini con un tipo grandote que me presentaron y resultó ser Günther Hoenhoe, un tipo con un alto cargo en la empresa alemana que licencia a la compañía de Moncho en la producción de varios productos. Le comenté que habíamos estado hablando del ingreso de Brasil en el Brady.
- ¡Ah, sí, sí! Muy bueno para el presidente Collor, yo vengo de Sao Paulo y saqué la impresión de que este arreglo puede salvarle la presidencia -dijo en un castellano inficionado de portuñol-. Las acciones estaban subiendo fuerte e eu acredito que los empresarios quieren poner fin a todo este clima de escándalos. Pero no sólo a Collor de Mello y a Brasil le viene muy bien el Brady, a ustedes también. La Argentina está metida en la bolsa latinoamericana y Brasil es el mayor país del área. México, por su vecindad con los Estados Unidos y la probabilidad del acuerdo de libre comercio, Nafta, es visto como algo distinto. Pero no es el caso de
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AÑO: 1992
AUTOR: PRENSA
TÍTULO: La Nación, 12/07/1992 : Donde se habla del fin del problema de la deuda externa
PAÍS: ARGENTINA
TEMA: 03.Economía y Hacienda
PUBLICACIÓN: Asociación Argentina Corpus (Buenos Aires), 1992

Párrafo nº 4.

el Pacífico a partir de la zona de libre comercio acordada entre el Mercosur y Chile.
Menem se sumó a ese entusiasmo y afirmó que los acuerdos por el Pacífico ya están firmados. Y destacó luego que existen otros proyectos para favorecer las comunicaciones regionales como el puente Santo Tomé-Sao Borja (Brasil) y la futura licitación del puente Buenos Aires-Colonia. "No tenemos problemas étnicos ni religiosos y nos entendemos perfectamente en “portuñol”, dijo el Presidente.
En cuanto a los anuncios de inversión, citó el dragado del río Paraná, establecido en 650 millones de pesos. "Si se le agrega el dragado del canal Martín García con un costo cercano a los 100 millones de pesos y las obras de mantenimiento de tres tramos en los ríos Paraná, Paraguay y Uruguay, entre otras obras fluviales, se trata de una inversión de 1.000 millones de dólares."
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AÑO: 1997
AUTOR: PRENSA
TÍTULO: Clarín, 12/02/1997 : OBRAS EN EL PARANÁ, DESDE SANTA FE HASTA IGUAZU Y ASUNCIÓN
PAÍS: ARGENTINA
TEMA: 03.Desarrollo
PUBLICACIÓN: (Buenos Aires), 1997

Párrafo nº 5.

- ¿Un viaje feliz o con toques de desventura?
- Feliz, por supuesto -le subrayé casi al borde de abandonar el juego.
- Hay un detalle: nunca será usted mismo.
- No me importa -concluí exasperado.
El judío se volvió de espaldas y empezó a juntar pizcas entresacadas de distintos frascos. Después, en un mechero, calentó la pócima durante el lapso de varias frases incomprensibles (¿sánscrito? ¿húngaro? ¿portuñol antiguo?), y me dio a beber una sombra fatal donde nadaban virutas y especias. Su mirada envió el conciso mensaje: "Por nada respondo, soy un mediador". Yo entendí y apuré el pasaporte líquido.
El mar me envuelve de frescores. Inhalo un salitre explosivo, vivificante. Suena la hosca sirena del barco, y así me entero de que voy viajando en la "Ocean Line". Mi compañera se deleita con un
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AÑO: 1992
AUTOR: Delgado Senior, Igor
TÍTULO: Sub-América
PAÍS: VENEZUELA
TEMA: 07.Relatos
PUBLICACIÓN: Monte Ávila Latinoamericana (Caracas), 1992

Párrafo nº 6.

el increíble templo de Afrodita y el mar de tambores de columnas desperdigados en su derredor, desembarcamos en Egina. Para el momento, Juliao Figueira (tal es el nombre completo del brasileño) ya encontrábase incorporado a nuestro grupo. Gioconda con la excusa de pedirle una cerilla, lo buscó de la popa a la proa y se lo trajo con ella. Nada mejor pudo ocurrírsele. Juliao es simpatiquísimo. Su presencia es de lo más grata y habla el "portuñol" (así llama a su lengua entreverada de portugués fluminense y español aprendido en Boa Vista, al pie de la frontera venezolana, donde por años explotaron sus padres una empresa maderera) con el tono cantarino que recuerda la voz de Tonquinho. Como él, canta y sabe de memoria todos los poemas de Vinicius de Moraes. Un baladista, pues. Bien estuvo que Gioconda lo ganara para nosotras. Atenderá a la propia Gioconda, que va lo dispuso para sí, y a Aselia
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AÑO: 1988
AUTOR: Romero, Denzil
TÍTULO: Tardía declaración de amor a Seraphine Louis
PAÍS: VENEZUELA
TEMA: 07.Relatos
PUBLICACIÓN: Laia; Alfadil (Barcelona), 1988




Referência
REAL ACADEMIA ESPAÑOLA: Banco de datos (CREA) [en línea]. Corpus de referencia del español actual. <http://www.rae.es> [Fecha de la consulta: 9/12/2006].

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Los acuerdos ortográficos en las lenguas española y portuguesa


Ricardo Tavares L.

La lengua portuguesa tiene una curiosidad muy interesante: su escritura. Al contrario de otros idiomas romances, el portugués posee dos ortografías institucionalizadas: la usada en Portugal y los países africanos, y la de Brasil.

Razones políticas han influenciado en esto, y voy a citar la explicación de António Vidal:
«La ortografía actualmente en vigor en Portugal es la que fue establecida por el “Acuerdo Ortográfico Luso-Brasileño”, publicado por decreto-ley en el “Diário do Governo” en diciembre de 1945, y firmado por representantes de la Academia de las Ciencias de Lisboa y de la Academia Brasileña de las Letras. Pero lo inesperado ocurrió. Las bases de este acuerdo no fueron ratificadas por el Congreso Nacional de Brasil, resultando en consecuencia un cisma de naturaleza ortográfica: en Portugal se escribe, actualmente, según el citado acuerdo de 1945 y los brasileños siguen la grafía consignada en el “Vocabulario Ortográfico” de 1943» (Vidal, 25 de julio de 2002: 6).

He aquí las diferencias de uso ortográfico en los dos países:

«La -gü y la -qü brasileñas son -gu y -qu en portugués europeo, p. ej.: agüentar (BR), aguentar (PT); cinqüenta (BR), cinquenta (PT).
En Brasil se escribe -éia, y en portugués europeo es -eia, p. ej.: idéia (BR), ideia (PT).
En la ortografía europea las formas compuestas del verbo haver se unen mediante guión, p. ej.:hei de (BR), hei-de (PT).

Los números dezesseis (BR), dezessete (BR), dezenove (BR), son dezasseis (PT), dezassete (PT),dezanove (PT).

Las formas adverbiales de los adjetivos terminados en -m, toman una doble m en el portugués europeo, y una sola -m en Brasil, p. ej.: comumente (BR), comummente (PT).

En el portugués europeo se añade un acento agudo a la a final de la primera persona del plural de los tiempos pretéritos de los verbos regulares de la primera conjugación -ar, para distinguirlos de las formas del tiempo presente, p. ej.: amamos (BR), amámos (PT).

En portugués de Brasil connosco (PT) se escribe conosco (BR).

En la ortografía europea úmido (BR), umidade (BR) se escribe con h, húmido (PT), humidade (PT)» (Diccionario Collins Pocket español-portugués / português-espanhol, 1998: xii).

Como resultado de este desacuerdo, han aparecido múltiples diccionarios bilingües español-portugués / portugués-español que hacen énfasis en la variante brasileña (¿será por razones demarketing en América Latina?). Lo más insólito es ver algunos manuales de instrucciones de cualquier producto donde aparecen las explicaciones en portugués europeo y en portugués brasileño por separado, como si ambas variables fuesen ininteligibles, ciertamente un verdadero disparate.

Con todo, ya pasaron sesenta años de estos desacuerdos y ni portugueses ni brasileños han manifestado incomprensión idiomática. Incluso he visto revistas y libros de varios autores (portugueses y brasileños) y cada quien escribe conforme el acuerdo de su país, en otras palabras, en este tipo de publicaciones no es habitual la unificación de la escritura a favor de una variante.
¿Por qué la lengua española, por el contrario, mantiene buena unidad en cuanto a la escritura se refiere? Pues desde 1713 existe un organismo que tiene por norte la regularización del uso de la lengua escrita, como es la Real Academia Española (RAE). Su Diccionario ha sido la herramienta fundamental para la actualización de la escritura según los usos no sólo de la variante española, sino también de toda la América Hispana. También la Gramática y la Ortografía han complementado esta tarea. Su norte es mantener la unidad de la escritura lo mejor posible en todos los países de habla española. De hecho, la reciente publicación de Diccionario panhispánico de dudas en 2005 es un esfuerzo internacional muy meritorio.

Que yo sepa, ningún Gobierno hispano ha rechazado los cambios ortográficos establecidos por la RAE. Si hubiese ocurrido lo mismo que en el portugués, ni quiero imaginar la complejidad de hacer diccionarios o manuales de instrucciones con el español de Argentina, de Colombia, de México, de Venezuela, de Cuba, de Puerto Rico, de España...

Dudo que el asunto de los acuerdos ortográficos en el portugués quede resuelto, pues cualquier cambio radical hoy en día trae grandes costos (editoriales, prensa, educación, Internet...). Lo interesante de esto es que aunque existan estas diferencias, la comunicación queda siempre garantizada.



Referencias

Vidal, A. (25 de Julho de 2002) «As vicissitudes da ortografia do Português». Em Correio de Azeméis, p. 6.
Diccionario Collins Pocket español-portugués / português-espanhol (1998). México: Grijalbo.

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«No a los extranjerismos»: memoricidio lingüístico


—Profesor, necesitamos un líder que promueva la erradicación de las palabras del inglés de nuestro idioma.
—Pero usted acaba de decir «líder», y esa palabra es del inglés.
—¡¿Sí?!

Anécdota contada por John Lipski en la conferencia El español en los Estados Unidos
(9/6/2006, Universidad Central de Venezuela, Caracas)

Ricardo Tavares L.

El domingo pasado (30/7/2006) quedé sorprendido por una medida recientemente adoptada por el Gobierno iraní: la eliminación de toda palabra extranjera de origen occidental en la lengua farsi, idioma hablado en Irán. Ante este decreto, la Farhangestan Zaban e Farsi (Academia de las Letras y Lengua Persa) es el ente encargado de establecer las equivalencias lexicales correspondientes para hacer efectivo este purismo lingüístico. Así, palabras tan cotidianas en la actualidad como pizza deberán ser cambiadas por una expresión en farsi que traduzca literalmente «pan extensible», o helicóptero como «alas rotativas».

Esto es reflejo de muchas cosas: en primer lugar, se fomenta un nacionalismo alienante, xenófobo en grado sumo. Un sentimiento que, en vez de generar riqueza cultural, produce justamente lo opuesto. En segundo lugar, se establecerá un memoricidio lingüístico, en el sentido de que al eliminar palabras de otras lenguas se borra con ello la historia de los múltiples intercambios culturales a lo largo de cientos de años. En el caso de un idioma como el farsi, el asunto se torna más doloroso si consideramos que se trata de una lengua antiquísima en vigencia. Se salvan los vocablos árabes por ser la lengua de la religión islámica por antonomasia.

No es primera vez que este tipo de cosas se plantean. Sin ir más lejos, mucha gente critica el uso o incorporación de vocablos de la lengua inglesa en el español, puesto que se considera que esto es una invasión cultural que nos margina. Nada más alejado de la realidad. Quien haya estudiado filología con atención se dará cuenta de que nuestras lenguas reflejan distintas etapas de influencias culturales debidas a causas como colonización, comercio, telecomunicaciones... Con respecto a las lenguas románicas, se percibe la herencia de las lenguas internacionales de las respectivas épocas: el griego en la antigüedad (a través del latín), el francés en el siglo XIX, el inglés en el XX, y hay quienes vaticinan que la próxima lengua internacional sea el chino mandarín (de ser así, las demás lenguas del mundo sufrirán su influjo).

Supongamos que tal medida fuera impuesta en los países de habla española y portuguesa (las dos lenguas que en este blog nos interesan). Observemos lo que pasaría en cada una por separado:

En español desaparecerían las palabras de los habitantes originarios de la Península Ibérica, como bardo (lengua celta); gabarra, cencerro, chatarra (lengua vasca). Desaparecerían palabras griegas producto del contacto previo con el latín, como alabastro, eco, laringe y otras 3.000 más. Desaparecerían múltiples palabras adquiridas durante la conquista del continente americano, como tomate, aguacate, chocolate (lengua náhuatl); cancha, guano, papa (lengua quechua);arepa, cacique, loro (lengua caribe) y otro montón. Desaparecerían palabras de muchas lenguas africanas que heredamos de los esclavos negros, como bemba, banana, mandinga. Desaparecerían múltiples palabras árabes producto de casi ocho siglos de dominación en España (711-1492), como aceite, almendra, guitarra, macabro, rincón. Desaparecerían palabras francesas como bombón, bulevar, masacre. Desaparecerían palabras portuguesas como almeja,saudade, sarao, garúa, bandeja. Desaparecerían del inglés como adrenalina, cheque, driblar,jonrón, récord, béisbol...

En cuanto al portugués, la memoria de las navegaciones sería dilapidada. Desaparecerían palabras de las lenguas indígenas del Brasil, como abacaxi [piña], jacaré [yacaré o caimán],mandioca [yuca]. Desaparecerían palabras asiáticas como canja [caldo], chá [té], bengala[bastón]. Desaparecerían palabras africanas como senzala [casa de esclavos africanos], macaco[mono]. Desaparecerían palabras españolas como abanico, bolero, tablado. Desaparecerían palabras francesas como chapéu [sombrero], elite [élite], garagem [garaje], carrossel[carrusel]. Desaparecerían palabras inglesas como bar, clube [club], futebol [fútbol], golo [gol]...

Adicionalmente, tanto el portugués como el español poseen palabras de origen persa: azul,cipayo (sipaio en portugués), jaque (xeque en portugués), bazar...

Por supuesto, debemos aceptar, querámoslo o no, que la política ha influido en buena medida en la configuración gramatical de los idiomas nacionales. La lengua siempre ha sido una piedra angular en la unificación de los habitantes de un país, en algunos casos con éxito indiscutible. Pero cuando esta empresa es llevada a cabo por regímenes totalitarios, la «unificación» se centra en nacionalismos irracionales, sembrando distorsiones y discordias en consecuencia. La filología nos ha enseñado, sin embargo, que la gente es la legítima propietaria de la lengua, pues desde sus bases sociales se gestan los cambios que, paulatinamente, se irán internalizando en todos los demás estratos. La incorporación espontánea de extranjerismos forma parte de este antiquísimo proceso y ninguna lengua está inmune.

Lea la noticia del diario español El País
http://www.elpais.es/articulo/internacional/ayatolas/prohiben/decir/pizza/elpporint/20060731elpepiint_18/Tes/

Conozca datos del farsi en el link de Ethnologue
http://www.ethnologue.com/show_language.asp?code=pes

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La samba de enredo en «portuñol» acompañó a Bolívar en el carnaval de Río


Ricardo Tavares L.

La edición 2006 del carnaval de Río de Janeiro tuvo como atracción especial un inmenso Simón Bolívar en una carroza, la cual representó a Vila Isabel en el Sambódromo el pasado domingo. Pero sólo quiero hablar de los aspectos lingüísticos de la canción que Vila Isabel compuso para la ocasión.

La samba de enredo —samba compuesta especialmente para ser cantada por las escuelas de samba en los desfiles de carnaval— de Vila Isabel tiene por título Soy loco por ti, América. A Vila canta a latinidade, donde inmediatamente se observan elementos de la lengua española y portuguesa.

Hablemos en primer lugar de la filosofía envuelta en la canción. Los primeros versos de la samba dicen que «Vila Isabel siembra / su poesía en “portuñol”». Esto es verdaderamente interesante, pues el portuñol, que siempre fue blanco de críticas y burlas en Brasil, no tiene una connotación negativa, sino positiva y hasta integracionista. El fenómeno lingüístico de mezcla de portugués y español ahora presenta una utilidad cultural e incluso política. Además, lo que es sembrado en portuñol es la poesía, género literario considerado el más excelso de todos, lo que da a esta mezcla un estatus importante.

En cuanto a las características propiamente lingüísticas de este portuñol en la canción, tenemos que es empleada la alternancia de códigos (code-switching) intraoracional, esto es que hay palabras o trozos españoles insertados en oraciones portuguesas, los cuales son identificados con comillas. Si observamos esos elementos del español, encontramos que son palabras y expresiones muy comunes en el español de Latino América. «Sangre “caliente”», por ejemplo, es una expresión propia del Caribe que quiere decir alta vitalidad, alegría; la palabra «Arriba» aquí es usada como interjección, también propia de Latino América —sobre todo en México—, que traduce ¡Viva!, tanto en español como en portugués.

Además de las alternancias de códigos, hay construcciones sintácticas que evidencian esa mezcla: el título «Soy loco por ti, América» y el último verso «Irá pulsar mi corazón». En la primera, el verbo «Soy» no parece estar bien colocado —en portugués o se dice «Sou um louco...», o «Estou louco...»; igual ocurre con el español «Soy un loco...» o «Estoy loco...»—. En cuanto al último verso, «Irá pulsar mi corazón», hace falta la preposición «a» para que en español tenga sentido. La falta de esa preposición, sin embargo, es propia del portugués en ese contexto: «ir dançar», «ele irá dançar com ela».

Se debe aclarar que este es un ejemplo de un portuñol artificial, el cual fue hecho con una finalidad ideológica y que no manifiesta en su totalidad la auténtica mezcla que pueden producir personas bilingües en español y portugués, bien en la frontera, bien en la inmigración.

***

Como anexos presentamos la samba de enredo de Vila Isabel y su traducción al español. El resalte en cursivas es nuestro.

Vila Isabel

Enredo: Soy loco por ti, América. A Vila canta a latinidade

Compositores: André Diniz, Serginho 20, Carlinhos do Peixe e Carlinhos do Petisco

Intérprete: Tinga

Sangue 'caliente' corre na veia
É noite no Império do Sol
A Vila Isabel semeia
Sua poesia em 'portunhol'
E vai... buscar num vôo à imensidão
Dourados frutos da ambição
Tropical por natureza
Fez brotar a miscigenação
'Soy loco por ti América'
Louco por teus sabores
Fartura que impera, mestiça Mãe Terra
Da integração das cores
Nas densas 'florestas de cultura'
Do 'sombrero' ao chimarrão
Sendo firme sem perder 'la ternura'
E o amor por este chão
Em límpidas águas, a clareza
Liberdade a construir
Apagando fronteiras, desenhando
Igualdade por aqui
'Arriba', Vila!!!
Forte e unida
Feito o sonho do Libertador
A essência latina é a luz de Bolívar
Que brilha num mosaico multicor
Para bailar 'La Bamba', cair no samba
Latino-americano som
No compasso da felicidade
'Irá pulsar mi corazón'.

Tomado de Folha Online (17 de fevereiro de 2006).http://www1.folha.uol.com.br/folha/especial/2006/carnaval/rio_de_janeiro-samba_enredo-vila_isabel.shtml [Data de consulta: 27 de fevereiro de 2006].

Estoy loco por ti, América. La Vila canta la latinidad

(Traducción especial de Ricardo Tavares L.)

Sangre caliente corre en la vena / es de noche en el Imperio del Sol / la Vila Isabel siembra / su poesía en portuñol / y va... a buscar en un vuelo a la inmensidad / dorados frutos de la ambición / tropical por naturaleza / hizo brotar la miscegenación / Estoy loco por ti América / loco por tus sabores / abundancia que impera, mestiza Madre Tierra / de la integración de los colores / en las densas florestas de cultura / del sombrero al cimarrón / siendo firme sin perder la ternura / y el amor por este suelo / en límpidas aguas, la claridad / libertad a construir / apagando fronteras, dibujando / igualdad por aquí / ¡arriba, Vila! / Fuerte y unida / hecho el sueño del Libertador / la esencia latina es la luz de Bolívar / que brilla en un mosaico multicolor / para bailar La Bamba, caer en la samba / sonido latinoamericano / en el compás de la felicidad / irá a pulsar mi corazón.

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Sonhos traídos [sueños traicionados] (2002): una telenovela portuguesa rodada en Venezuela. Aspectos lingüísticos


Ricardo Tavares L.

Por casualidad estuve viendo la emisión de RTP Internacional el jueves (2 de febrero) y di con una telenovela muy curiosa: Sonhos Traídos [Sueños Traicionados], una producción portuguesa (TVI), pero cuyo primer capítulo fue rodado en Venezuela. Sólo voy a hablar del bilingüismo desarrollado en los personajes, pues es realmente el motivo de mis ganas de escribir este artículo.

Se trata de una familia portuguesa radicada en Venezuela, la cual es muy opulenta. Las lenguas portuguesa y española van y vienen sin cualquier inconveniente comunicativo; de hecho, no hay subtítulos cada vez que se oye a algún personaje hablar español.

Esta familia portuguesa —en realidad unas hermanas— presentan una lealtad lingüística muy fuerte, pues entre ellas hablan portugués, pero un portugués sin ninguna interferencia bien fonética, bien morfo-sintáctica, bien lexical del español. Esto, a mi entender, no es tan real, pues según mis investigaciones y mi propia experiencia, las familias portuguesas mezclan las dos lenguas, hacen alternancias de códigos, aunque piensen que hablan portugués. Sin embargo, existe mezcla lingüística en estos personajes, pero sólo cuando hablan español con la señora de servicio: allí sí están presentes algunas características propias de la mezcla lingüística, pero me parece que ciertas palabras españolas fueron pronunciadas con acento de España y no de Venezuela. Una de las escenas donde se evidencia lo inverosímil del uso lingüístico es cuando una de las hermanas que quiere viajar para Portugal habla con su novio: él le dice que ella nunca había ido a Portugal en su vida. Allí me hago una pregunta: ¿cómo se puede explicar que ella hable portugués con suprema perfección y el español no? Es posible que esto ocurra, pero en las siguientes condiciones: vivir en un gueto de portugueses, donde sólo se hable esta lengua en todos los campos, como educación, servicio, trabajo, etc. Esta realidad no forma parte de los portugueses venezolanos.

Ahora bien: esta reflexión sólo es válida en la ficción de la telenovela propiamente, pues estos aspectos tienen una explicación elemental en la realidad: los actores y las actrices son portugueses, los cuales tal vez nunca hayan emigrado. Sería difícil para ellos representar una mezcla lingüística tan fuerte entre las dos lenguas. La lengua española con la cual tienen mayor contacto y referencia es la hablada en España, por ser el país vecino; no con el acento venezolano, ni argentino ni mexicano. Además, esta es una telenovela cuya audiencia es lusitana, por lo que se torna obligatorio utilizar la lengua portuguesa patrón. He aquí entonces cómo unos aspectos de la realidad pueden afectar significativamente una ficción.

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Portuñol: nuevas definiciones


Ricardo Tavares L.

Aparecen más definiciones de la palabra portuñol en los diccionarios. He aquí la del Novo Dicionário Aurélio (2004):

«portuñol

[De portu(gués) + (espa)ñol.]

Sustantivo masculino Burl.

1. El resultado de la mezcla de los códigos (q. v.) portugués y español.

2. En el aprendizaje del español por un hablante nativo de portugués, nivel de interlengua muy distante de la lengua-meta.

3. Vocabulario y fraseología básicamente pertenecientes al portugués incrementados con algunos trazos de la fonología y de palabras del español, utilizados por un hablante nativo de portugués que no domina aquella lengua.»

Pienso que esta es una buena explicación, porque no es humorística y carece de prejuicios, tampoco está restringida a un contexto situacional. Aclara de modo sintetizado las diferentes manifestaciones del sociolecto y utiliza un lenguaje adecuado.

Referencia bibliográfica:

Novo Dicionário Aurélio (2004) «Portunhol» [Programa multimedia en Cd-Rom]. Disponible: Grupo Positivo / Editora Positivo / Positivo Informática.

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Español y portugués entre las lenguas más importantes de internet


Ricardo Tavares L.

FUNREDES, una organización no gubernamental internacional, hizo público este año los resultados de una medición porcentual sobre la cantidad de páginas en Internet según la lengua en que son editados sus contenidos. Esos resultados indican que el español (4º lugar con 4,60%) y el portugués (6º lugar con 1,87%) están entre las lenguas más utilizadas en las páginas web del mundo entero. En los primeros puestos se encuentran el inglés (45%), el alemán (6,94%) y el francés (4,93%).

La investigación también habla de la producción de páginas web por países según la lengua. Así, Brasil es el mayor productor de páginas web en lengua portuguesa con 71%, seguido por Portugal (17%) y EE.UU. (8,33%). Y en el caso de la lengua española, tenemos que España es el mayor productor con 47,7%, seguido por EE.UU. (14,3%), Argentina (10,6%) y México (7,4%). Venezuela está en la 6º posición con 1,3%.

Para mayores detalles, he aquí la dirección de la página (sólo disponible en español, francés e inglés):

http://funredes.org/LC/L6/espanol/ultimas.html

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Gallegoportugués según el diccionario de la Real Academia Española


Ricardo Tavares L.

El gallego y el portugués son hermanos separados
RTL

Siguiendo con las definiciones en el tiempo hechas por la Real Academia Española, en esta ocasón presentamos la de gallegoportugués, la cual aparece por primera vez en 1992. He aquí la definición de 1992:

Gallegoportugués: 1. adj. Perteneciente o relativo a la lengua gallega en su fase medieval. || 2. m. La lengua gallega en dicha fase. (DRAE 1992)

Esta definición no es correcta. El gallegoportugués fue una lengua hablada en la Edad Media en lo que hoy corresponde los territorios de Galicia y norte de Portugal (el antiguo Condado Portucalense). Fue la lengua con la cual el rey Alfonso X «El Sabio» escribió, por ejemplo, las Cantigas de Santa María:

Enton a Virgen santa ll' apareceu de chão
e polo corpo todo foi-lle tragend' a mão,
e tornou-llo tan fresco, tan fremos' e tan são
como nunca mais fora, e assi a guaria,
Muit' é mais a piadade de Santa Maria...
Dizend': «E non te nenbra que prometud' ouveste
de têer castidade, mas pois nona teveste?
Mais se te ben partires deste mal que fezeste,
perdõar-ch-á meu Fillo, ca eu t' ajudaria.»
Muit' é mais a piadade de Santa Maria...

(Extracto da cantiga 201)

Cuando el Condado Portucalense fue independizado en el siglo XII gracias a Alfonso Enriques —primer Rey de Portugal—, comenzó lentamente a evolucionar el gallegoportugués en las dos regiones. En Portugal pasó a ser a lengua oficial del Reino, teniendo gran esplendor literario con muchos autores, entre ellos Camões con Los Lusíadas, Gil Vicente, Sá de Miranda e muchos otros grandes escritores de otrora. Pero en Galicia las cosas no fueron muy favorables: el territorio pasó a formar parte de la Corona de Castilla a partir del siglo XV, hablándose sólo castellano. Hubo un gran oscurantismo de cuatro siglos en Galicia, donde el gallegoportugués, que ya había evolucionado a gallego, sólo se hablaba en el ámbito familiar y rural. Ni siquiera en la iglesia estaba permitido hablar gallego. Esto cambió en la segunda mitad del siglo XIX, cuando aparece un fenómeno de rescate de la lengua gallega llamado Rexurdimento. A partir de esa fecha el gallego tiene un estatus más dignificante, produciéndose grandes obras literarias. Aunque el gallego tenía mayor presencia artística, sólo hasta los años ochenta del siglo XX es que puede ser enseñado en las escuelas —el dictador Francisco Franco, curiosamente gallego de nacimiento, prohibió que fuesen enseñados el gallego, el vasco y el catalán en España.

Afortunadamente, la Real Academia Española reflexionó en estos hechos y, en el año 2001, hizo una redefinición del término gallegoportugués, la cual es correcta:

Gallegoportugués, sa o gallego-portugués, sa: 1. adj. Ling. Perteneciente o relativo a la antigua lengua romance de la que derivan el gallego y el portugués. || 2. adj. Ling.Perteneciente o relativo al grupo de lenguas románicas utilizadas en los dominios lingüísticos de Galicia y Portugal. U. t. c. s. || 3. adj. Propio o característico de la poesía o de la escuela de lírica medieval que se expresó en antiguo gallegoportugués. || 4.m. Antigua lengua romance de la que derivan el gallego y el portugués. (DRAE 2001)

Así como las lenguas evolucionan, también los diccionarios se actualizan y hacen constantes redefiniciones en la medida en que los modos de pensar cambian y las nuevas investigaciones muestran nuevos elementos nunca antes considerados.

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Definiciones de la Real Academia Española del término «cocoliche»


Ricardo Tavares L.

A lo largo de los siglos que lleva la Real Academia Española suministrando su famoso diccionario, se ha observado tanto la evolución de los significados de las palabras como la inclusión de nuevos vocablos. Esto ofrece una idea al investigador de la influencia tanto del modo de pensar como de los cambios propios de la época al momento de editar esas ediciones correspondientes.

Ofrecemos aquí un ejemplo con una palabra curiosa: cocoliche. Esta palabra, surgida en Argentina y en Uruguay, define a un sociolecto hablado por los inmigrantes italianos en esos países suramericanos, donde ellos mezclan el italiano (lengua primera o materna) con el español (lengua segunda que adquieren al llegar). Esto acontece en las primeras dos décadas del siglo XX, cuando es fuerte la inmigración de los italianos a América, en especial Brasil, Uruguay, Venezuela y, sobre todo, Argentina (de hecho, los apodos de los argentinos y su acento hacen recordar ese pasado). Está claro que, al aprender una segunda lengua sin cualquier tipo de educación formal, surgen las inevitables mezclas lingüísticas, las cuales crean la ilusión que se tratan de terceras lenguas o dialectos. Por esa ilusión, son populares las palabras que las definen (vean, por ejemplo, los actualesspanglish y portuñol). Entonces, los argentinos popularizaron la palabra cocoliche, que, según la versión más aceptada, surgió en una parodia teatral, donde aparecía un italiano mezclando su lengua materna con la española presentándose como «Franchisque Cocoliche». Aunque sea improbable que estos sociolectos se tornen efectivamente en lenguas como tal (se necesitan elementos básicos como cohesión y tiempo para concretar esa tarea), hay que tomar nota de estos fenómenos lingüísticos, ya que, de hecho, existen lenguas producidas por mezclas de otras, conocidas en lingüística como pidgins en una primera etapa y lenguas criollas en la última etapa. La primera vez que el diccionario de la Real Academia Española registra este vocablo fue en el año 1927, justamente en la fecha de mayor auge migratorio: «Jerga que hablan los extranjeros, espacialmente los italianos || Italiano que habla de este modo». Aquí la Academia no emplea el término lengua o dialecto, sino de jerga, que es un habla propia de ciertos grupos sociales. Tampoco se pormenoriza sobre las lenguas que están siendo mezcladas en ese argot, pero como es hablada por italianos y esa palabra es usada en Argentina, se sobrentiende que esas lenguas son el italiano y el español. Esta definición se mantuvo hasta la edición de 1947.

La definición de la palabra cocoliche cambia significativamente en el año 1950: «Jerga híbrida y grotesca que hablan ciertos inmigrantes italianos mezclando su habla con el español || Italiano que habla de este modo». Hay algunas cosas a ser consideradas: en primer lugar, se mantiene la definición del cocoliche como jerga, pero se agregan dos adjetivos, «híbrida» y «grotesca»; el primero hace pensar en una inestabilidad inherente propio de la mezcla; y la segunda evidencia una valoración negativa ante el fenómeno. La calificación de esta jerga como «grotesca» es muy curiosa, pues este cambio aparece en una década donde surgen las teorías científicas del bilingüismo y lenguas en contacto (Uriel Weinreich en 1953, Joshua Fishman en los 60 y muchos otros). Este hecho demuestra que la Real Academia Española, siendo una institución dedicada a «limpiar, fijar y dar esplendor» al español, no aprobaba en esa altura mezclas de esta lengua con otras, pues eso significaría su destrucción. Otras cosas que señala la nueva definición son el esclarecimiento de los individuos que producen esa jerga (ciertos inmigrantes italianos) y las lenguas implicadas. Lo más increíble es que esta definición se mantuvo hasta 1992, con una única aclaratoria agregada en 1989: además de Argentina, el término también es utilizado en Uruguay.

En la pasada edición del diccionario de la Real Academia Española, que fue publicada en 2001, hace un nuevo cambio: «Jerga de ciertos inmigrantes italianos que mezclan su habla con el español || Persona que utiliza esta jerga». Lo más notable de esta nueva definición es justamente la eliminación de la palabra «grotesca», lo cual elimina sustancialmente la connotación negativa del fenómeno.

Aunque el cocoliche no forme parte de la comunidad lusófona, hay que tomar nota de estas definiciones, ahora cuando ya están apareciendo las del portuñol. Hasta ahora, la Real Academia no ha incluido esta palabra en su diccionario, pero con estos antecedentes, ¿cómo va a ser definida si fuere de hecho incluida?

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Bilingüismo y literatura


Ricardo Tavares L.

Arnaldo Saraiva, escritor portugués y poeta, escribió en 1975 el libro Bilingüismo y literatura (en portugués Bilinguismo e literatura). El autor habla, además de portugués, francés, español, italiano e inglés. Él estudió griego antiguo y latín, además de estudiar provenzal y alemán. Arnaldo Saraiva escribió algunos ensayos en francés y, en colaboración, algunos en español. Ciertos trabajos de Saraiva fueron traducidos en inglés, francés, español, chino y letón. El asunto del bilingüismo le interesó porque en aquella época nadie estuvo interesado sobre esos asuntos en Portugal. Para Saraiva, el bilingüismo es un problema lingüístico, histórico, social, antropológico, estético y poético. Un hombre educado de la Edad Media, del Renacimiento y de la Edad Modernatuvo que ser bilingüe o plurilingüe, y esta realidad apoya el mejor nacionalismo, la democracia y ayuda a entender el valor expresivo de la palabra. En Portugal no había libros sobre el bilingüismo y algunas personas creyeron que esta realidad empobrecía la lengua y el nacionalismo —del portugués.

El libro Bilingüismo y literatura explica las teorías básicas sobre el bilingüismo y Saraiva conecta esto con la literatura. En otras palabras, Saraiva presenta y explica aquellos escritores que escribieron sus trabajos en dos o más idiomas con los términos de la teoría del bilingüismo.

El libro desarrolla, en dos partes, los asuntos siguientes: orígenes, definición y tipos de bilingüismo, así como la política y el socialismo del bilingüismo. Después, Saraiva describe el bilingüismo en la literatura a través de las épocas: Edad Media, siglos XVI a XX y literatura vanguardista. Según Saraiva, las razones que originaron el bilingüismo en el mundo en este tiempo son las siguientes: facilidades en las comunicaciones, migración y turismo, abundancia de escuelas de idiomas, negocios, movimientos de emancipación y de la liberación e intercambio cultural (cine, teatro, libros, etc.). En cuanto a la definición del bilingüismo, Saraiva presenta algunos conceptos sobre esto, y el autor concluye que la mejor definición es la de Bernard Pottier: «es la situación de un individuo capaz de utilizar dos idiomas de status idéntico con la misma destreza». Los tipos de bilingüismo son los siguientes: «el bilingüismo simple» y «el bilingüismo complejo». El primero es impuesto (por un interlocutor, por el gobierno, por una clase, por una situación), el segundo es libre o estético (por placer, deseo, etc.).

Los escritores principales que escribieron en dos o más idiomas son Gil Vicente, Camões, Samuel Beckett, Gombrowicz, Nabokov, Cortázar, Ionesco y otros. Pero Saraiva dice que estos escritores expresaron un problema: ¿a qué literatura pertenecen? Por ejemplo, Beckett pertenece probablemente a la literatura irlandesa, porque él nació en Irlanda; o pertenece a la literatura inglesa, porque él habló inglés y vivió en Inglaterra; o pertenece a la literatura francesa, porque él vivió en Francia y escribió en francés también. Saraiva cree que no es un buen juicio que el escritor deba ser incluido por criterios geográficos, genéticos y políticos. El único critério válido es talvez el lingüístico o el lingüístico-literario, pero ningún escritor pertenece a una corriente o a cualquier literatura.

Bilingüismo y literatura ofrece una nueva visión y contribución a las teorías del bilingüismo: es también un problema estético y poético. Um investigador puede estudiar un trabajo literario con estas teorías perfectamente bien.

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La mezcla lingüística como indicio de mestizaje cultural


Ricardo Tavares L.

La sangre de mi espíritu es mi lengua
Miguel de Unamuno

El mestizaje cultural

El mestizaje forma parte ineludible de nuestra realidad humana. Verdaderamente es un absurdo defender la pureza de razas, pues semejante cosa no existe. Pertenecemos a una sociedad que, a lo largo de los siglos, se ha ido mezclando con diversas gentes del mundo por diversas causas: conquista y colonización, comercio, emigración, etc. Latinoamérica es el caso más representativo y reciente del hondo proceso de mestizaje, pero Europa también tuvo el mismo fenómeno, el cual persiste, dado que la historia se ha invertido: los latinoamericanos, junto con los africanos, son los que emigran al Viejo Continente en la actualidad.

Pero el mestizaje no es sólo racial; también es cultural. El mestizo, como dice Berta Ares Queija, encarna en sí mismo una experiencia vital que transcurre a caballo entre dos culturas (1997: 37). «El mestizo está de algún modo “condenado” a ser un habitante entre dos mundos, a participar de ambos, pero sin pertenecer realmente a ninguno.» (1997: 37). Es por ello que, frecuentemente, los mestizos suelen ser intérpretes o traductores en procesos judiciales, catecismos y doctrinas, etc. (1997: 37). La autora lo resume así:

«Parece, pues, apropiado pensar al mestizo como alguien que, situado en una posición intersticial, está acostumbrado a desenvolverse en ámbitos distintos con relativa fluidez, a manejarse habitualmente en dos lenguas, a “traducir” de un universo simbólico al otro y, en definitiva, a traspasar una y otra vez fronteras mentales y de todo tipo, en una permanente confrontación que, sin duda, le permite adquirir conciencia de las semejanzas y diferencias» (1997: 38).

Esta me parece la mejor definición del mestizo, no sólo de sangre, sino de espíritu. Es por esto que considero absurda la defensa de la pureza racial, puesto que de alguna u otra manera todos tenemos elementos culturales de los más diversos rincones mundiales. Es más: estoy convencido de que el fenómeno de la globalización está afianzando aún más esta realidad. Cada día escuchamos, pronunciamos, leemos y escribimos palabras de cualquier idioma; comemos comida criolla, japonesa, norteamericana y europea en las ferias de los centros comerciales; practicamos deportes surgidos en diversos lugares del mundo. En fin, la mezcla es la regla y la xenofobia es el absurdo.

La mezcla lingüística como indicio del mestizaje cultural

Arturo Uslar Pietri, en su ensayo «El mestizaje y el Nuevo Mundo», resume en el siguiente fragmento todo lo que se ha tratado aquí a partir de nuestra realidad latinoamericana: «Lo que vino a realizarse en América no fue ni la permanencia del mundo indígena, ni la prolongación de Europa. Lo que ocurrió fue otra cosa y por eso fue Nuevo Mundo desde el comienzo. El mestizaje comenzó de inmediato por la lengua, por la cocina, por las costumbres. Entraron nuevas palabras, los nuevos alimentos, los nuevos usos» (1990: 350) [itálicas añadidas].

He querido resaltar en la cita de Uslar Pietri lo relacionado con la lengua y las nuevas palabras, porque precisamente esos son los primeros indicios de la presencia del mestizaje cultural en cualquier persona. La lengua española posee múltiples palabras cuyos orígenes son los más diversos: tenemos del griego más de 3200 palabras, 750 del árabe, 591 del inglés, 192 del quechua, 128 del náhuatl, 107 del portugués, 82 del alemán, 38 del caribe, y muchísimas más (Diccionarios Tiempo para el 2000, 1999). A raíz de la gran variedad de cruces entre los blancos, negros e indígenas surgieron una gran cantidad de vocablos en toda América para identificar sus respectivos productos: criollo, mestizo, mulato, zambo, cuarterón, quinterón, saltoatrás, mameluco, notentiendo, pardo, etc. Manuel Alvar, en su obra Léxico del mestizaje en Hispanoamérica (1987), se encargó de recopilar y de definir todos estos vocablos registrados por los autores coloniales.

En el caso del habla cotidiana, la mezcla es aún más poderosa, sobre todo en los mestizos de sangre y en los emigrantes —mestizos culturales por la fuerza del sino—. Basta con hablar unos cuantos minutos con una persona para lograr identificarle su procedencia geográfica, su nivel e influencia cultural, su estatus social, etc. A raíz de la conquista y colonización, las misiones católicas y el comercio en América, África y Asia han surgido nuevas lenguas derivadas de la mezcla del español, portugués, inglés, francés u holandés con las lenguas nativas. A estas nuevas lenguas se las han llamadopidgin —etimológicamente proviene de business— y creole o lengua criolla. Ejemplos de estas lenguas son el papiamento, en Curazao; el Taki-Taki y el Jew Tongo, en la Guayana holandesa; el Gulla Negro, en Carolina del Sur; el malayo-español, en Filipinas, etc. (Carreter, 1990: 121 – 122).

Un escritor consciente de que la lengua era un signo del mestizaje fue el peruano José María Arguedas, quien escribió un breve ensayo titulado «Entre el kechwa y el castellano, la angustia del mestizo» (1992), el cual fue escrito el 24 de septiembre de 1939. Analicemos en pormenor algunas de sus afirmaciones.

En este ensayo Arguedas señala que para la gente del Ande el castellano no es la lengua idónea para manifestar verbalmente su literatura, ni mucho menos para hacer literatura, porque el castellano es «expresión de otra raza y de otro paisaje» (1992: 62) diferente a la de la lengua quechua. He aquí, pues, la angustia del mestizo peruano:

«Pero hoy que el hombre auténtico de esta tierra siente la necesidad de expresarse y de expresarse en un idioma que ha hablado poco, se ha visto ante esta angustiante realidad: el castellano aprendido a viva fuerza, escuela, colegio o universidad, no le sirve bien para decir en forma plena y profunda su alma o el paisaje del mundo donde creció. Y el kechwa, que es todavía su idioma genuino, con el que habla en la medida de sus inquietudes y con el que describe su pueblo y su tierra hasta colmar su más honda necesidad de expresión, es idioma sin prestancia y sin valor universal» (1992: 62).

Aquí Arguedas plantea una situación diglósica, fenómeno enmarcado dentro de las teorías de la sociolingüística, el cual consiste en que, en una comunidad de habla bilingüe, una lengua A tiene un uso específico y prestigioso con respecto a la lengua B, relegada al uso familiar. En este caso concreto, el castellano —lengua A— tiene mayor prestigio y alcance que el quechua —lengua B—. Así, Arguedas ve como solución legítima que la expresión del mestizo sea un idioma mezclado o una «mistura», en otras palabras, en un pidgin o en una lengua criolla. El autor cita el ejemplo de Felipe Guamán Poma de Ayala, indígena peruano, quien entre los siglos XVI y XVII escribió la obraNueva corónica y buen gobierno. En este manuscrito Poma de Ayala escribe en un castellano bastante mezclado con el quechua, y a pesar de ello, Arguedas cree que «si alguien quiere conocer el genio y la vida del pueblo indio de la Colonia, tiene que recurrir a él» (1992: 62).

Otro ejemplo del mestizaje lingüístico, aunque Arguedas no lo menciona, es el Inca Garcilaso de la Vega, hijo de padre español y de madre indígena. En su obraComentarios reales, el Inca Garcilaso hace el papel de intérprete en las «Advertencias acerca de la lengua general de los indios del Perú» señalando los aspectos lingüísticos característicos de la lengua indígena peruana —posiblemente el quechua— que se diferencian del castellano. Llaman la atención las siguientes palabras, a propósito de las ausencias en la lengua indígena de ciertas letras presentes en el castellano:

«Los españoles añaden estas letras [b, d, f, g, j, l sencilla, rr duplicada y x] en perjuicio y corrupción del lenguaje, y, como los indios no las tienen, comúnmente pronuncian mal las dicciones españolas que las tienen. Para atajar esta corrupción me sea lícito, pues soy indio, que en esta historia yo escriba como indio con las mismas letras que aquellas tales dicciones se deben escribir. Y no se les haga de mal a los que las leyeren ver la novedad presente en contra del mal uso introducido, que antes debe dar gusto leer aquellos nombres en su propiedad y pureza» (1976: 7). Estas palabras del Inca Garcilaso de la Vega constatan las palabras de Ares Queija y de Arguedas. Ares Queija señala la capacidad del mestizo de traducir o ser intérprete, mientras que Arguedas afirma que el mestizo busca un medio lícito de expresión. Entonces, al Inca Garcilaso le desagrada la incorrecta pronunciación hecha por los españoles de los nombres quechuas, porque el castellano no le sirve. Así que él se permite la licencia de respetar la pronunciación quechua y anotarla así en su obra.

Los emigrantes, mestizos culturales por la fuerza del sino: el caso de los portugueses Venezolanos

La emigración es un fenómeno interesante desde el punto de vista cultural pocas veces estudiado debidamente. Además de algunos aspectos culturales, sólo haré énfasis en el aspecto lingüístico, como se ha venido abordando en este escrito, a partir de mi experiencia dentro de la inmigración portuguesa radicada en Venezuela.

Los emigrantes portugueses también son mestizos culturales. Atendiendo a las palabras de Arturo Uslar Pietri citadas al comienzo, vemos que en este grupo humano hay mezcla lingüística, gastronómica y de costumbres. En cuanto a la mezcla gastronómica, es sabido que los portugueses en las panaderías han traído la rosca navideña, que no es más que el tan tradicional bolo rei. Además de eso, he sido testigo de cómo muchos portugueses que han regresado a Portugal han incorporado a ese país —Madeira y el norte continental sobre todo— la arepa, el cachito de jamón y el pan de jamón. En cuanto a las costumbres, la devoción a la advocación mariana de Fátima es altamente conocida y difundida en nuestro país, lo que se puede comprobar con las fiestas patronales —al estilo de las romerías— que se celebran en la parroquia caraqueña de Chacao, por ejemplo. Muchos portugueses venezolanos que regresan a Portugal exigen en ese país la ingesta de la cerveza bien fría, algo que en Portugal es impensable. Al tener este marco, podemos explicar en pormenor la mezcla lingüística, punto central de este ensayo.

La mezcla lingüística es lo primero que un venezolano palpa en un inmigrante portugués. Ya el escritor venezolano Adriano González León, en su novela País portátil, recrea el acento de un portugués cuando Andrés Barazarte le pregunta una dirección: «Edificciu Unión... Lu más cerca es pur aquí mismu» (1997: 60). Ya desde mi experiencia, la pronunciación de la letra ese al final de sílaba o de palabra con la fricativa prepalatal sorda [∫] —como la ch francesa— es una de las principales interferencias del portugués en el español hablado por ellos, así como la pronunciación de la vibrante múltiple uvular [R] —como la erre francesa—, entre otros aspectos morfológicos, sintácticos y lexicales. Pero, al mismo tiempo, el inmigrante portugués, cuando retorna a su país, bien sea de vacaciones o definitivamente, manifiesta en su habla diversas interferencias del español venezolano. Expondré un caso interesante que pertenece a un familiar mío: en una ocasión esta persona, saludando a su sobrino, le dijo que estaba fraco, asumiendo que era el equivalente de flaco en portugués, quizá por analogía con algunas palabras y sus significados correspondientes como blanco / branco; plaza / praça; plato / prato. Su sorpresa fue el enterarse de que fraco no significa delgado en portugués, sino débil. Delgado, en portugués, se dice magro.

En otro orden de ideas, si atendemos a las palabras de Berta Ares Queija, vemos que el inmigrante portugués es un mestizo porque es capaz de traducir y de ser intérprete. En efecto, el portugués no requiere traductores para comunicarse con los venezolanos, no tanto por el hecho de que el español y el portugués sean lenguas neolatinas, sino porque han adquirido el español con el contacto diario y pueden establecer una conversación fluida. Son capaces de explicar a los portugueses en Portugal qué significan tales o cuales palabras o expresiones venezolanas. También Ares Queija señala que el mestizo participa de dos culturas sin pertenecer realmente a ninguna de las dos. Aunque parezca paradójico, este fenómeno también ocurre con los portugueses venezolanos. La expresión «soy más venezolano que portugués» evidencia este drama.

En cuanto a la afirmación de José María Arguedas de que la expresión legítima del mestizo es la «mistura», es patente. Entre los portugueses venezolanos es conocida la expresión de que ellos ya no hablan portugués o español, sino un portuñol. Pero más que declamarlo como un hecho terrible, están claros en que es una consecuencia del inevitable contacto lingüístico en el cual les ha tocado vivir. Por todas estas cosas estoy más que convencido de que el inmigrante portugués radicado en Venezuela es un mestizo por la fuerza del sino. También lo son sus hijos, quienes a pesar de haber nacido en Venezuela y de hablar el español, reciben todo este background cultural. Yo soy vivo ejemplo de ello.

Así, el verso del poema de don Miguel de Unamuno, el cual sirve de epígrafe de este escrito, es una verdad lapidaria y universal: «La sangre de mi espíritu es mi lengua». En efecto: si soy espiritualmente mestizo, mi lengua debe ser reflejo de ello.

Referencias bibliográficas

Alvar, M. (1987) Léxico del mestizaje en Hispanoamérica. Madrid: Ediciones Cultura Hispánica / Instituto de Cooperación Iberoamericana.

Ares Queija, B. y Gruzinski, S. (coords.) (1997) Entre dos mundos. Fronteras culturales y agentes mediadores. Sevilla: Publicaciones de la Escuela de Estudios Hispano-Americanos de Sevilla / Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

Arguedas, J. M. (Marzo de 1992) «José María Arguedas: una recuperación indigenista del mundo peruano». En Suplementos. Anthropos.

Carreter, F. L. (1990) Diccionario de términos filológicos. Madrid: Gredos.

Diccionarios Tiempo para el 2000. (1999) Diccionario de la lengua española [Programa multimedia en Cd-Rom]. Disponible: Tiempo / Grupo Z / Credimar.

Fishman, J. (1995) Sociología del lenguaje. Madrid: Gredos.

González León, A. (1997) País portátil. Madrid: Alfaguara.

Inca Garcilaso de la Vega (1976) Comentarios reales (t. 1). Caracas: Biblioteca Ayacucho.

Uslar Pietri, A. (1990) Cuarenta ensayos. Caracas: Monte Ávila.

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